lunes, 23 de abril de 2018

Parc Francesc Macià. Dónde te sentirás pequeño.

Si quieres sentirte pequeño, hay un parque en Malgrat de Mar que hará que tengas esa sensación, el Parque Francesc Macià. Un lugar ideal para ir todo el año, pero si vas en temporada de playa es una buena combinación.

La casita de caramelo
Como ya hemos comentado antes es un parque ideal para cualquier época del año, pero el verano es ideal para ir a jugar con los peques por la mañana y hacer un picnic bajo la agradable sombra de los árboles. Desde el parque a la playa caminando hay a unos 15 minutos, también se puede ir en coche, lo difícil será el aparcamiento depende de la suerte.

Qué pena que sea de mentira :-)
El parque es ideal y ofrece una gran variedad de juegos, pero lo que le caracteriza y por lo que más se le conoce es por los objetos gigantes que tiene, pasteles, gomas de borrar, lápices, etc... Los peques se pueden subir a estos objetos que les sorprenderán y se lo pasarán en grande, con objetos cotidianos de unas dimensiones que nunca han visto.

¡Todo es gigante!
Además de estos asombrosos objetos, justo al lado hay otra zona para experimentar haciendo sonidos de diferente manera, una muy divertida es saltar sobre unas plataformas que cuando las pisas emiten un sonido y está genial.
¡Si los pisas suenan!
Si el hambre acecha y habéis llevado la comida, hay mesas para poder comer sentado, pero si ya están ocupadas aprovechar la sombra de algún árbol. Si sois más de "ya buscaré algo por allí" justo al lado del parque hay un restaurante donde se puede comer o simplemente hacer un café.

Super tobogán
La visita no se acaba aquí si no queréis, aún hay más zonas de juegos con toboganes y circuitos donde pasarlo en grande, solo dependerá de lo cansados que estéis.
Imposible aburrirse
Si quedan fuerzas y es temporada de playa, lo dicho, acercaros a refrescaros y relajar los músculos con un merecido descanso a orillas del mar.

Circuito bastante largo
Os dejamos la ubicación del parque: Parc Francesc Macià

martes, 17 de abril de 2018

Barcelona, bajo la sombra del dragón.


El próximo día 23 de abril ya tenemos aquí una cita muy importante en el calendario, Sant Jordi.
Es una fecha que en la que se moviliza a todo el mundo, nosotros vivimos en Barcelona y se vive con mucha intensidad, a pesar de no ser festivo todo el mundo sale a las calles a por la rosa y el libro.
Que no falte la tosa
Es la excusa perfecta para obsequiar con cultura y hacer feliz a alguien con una rosa, aunque Elena reivindica cada año que a las mujeres se les regale también libros y no solo la bonita rosa, lo ideal ¡una rosa y un libro para todos! Esta tradición sale de la leyenda de Sant Jordi que no vamos a contar ya que es raro que alguien no la conozca a estas alturas.

El Dragón en la Casa Batlló
El autor Blue Jeans firmando libros
Antiguamente se celebraba el 7 de octubre, pero en 1929 los libreros se organizaron para montar puestos de venta para presentar novedades y fomentar la lectura , tuvo tanto éxito que se decidió cambiar la fecha al 23 de abril que coincide con la muerte de dos grandes, Cervantes y Shakespeare, aunque Cervantes murió el 22 de abril, pero bueno, que más da un día más o menos.
La leyenda en la Casa de les Punxes
Esta tan importante fecha que la UNESCO declaró Día Mundial del libro, por lo que no se celebra únicamente en Cataluña. En Madrid cada año en el Circulo de Bellas Artes, se hace la lectura continuada del Quijote por todo aquel que se haya apuntado previamente, ya llevan más de 20 años haciéndolo.
Buscando el libro ideal
Sant Jordi y el dragón están muy presentes en nuestra cultura. Para empezar es el patrón de Cataluña, el dragón no, Sant Jordi y si te fijas podrás encontrar referencias por la ciudad. Por ejemplo puedes ver el dragón en la terraza de la Casa Batlló. O si quieres conocer la leyenda de una manera original puedes hacerlo en la Casa de les Punxes.

La Casa Batlló engalanada para la ocasión
Si estás en Barcelona y no te lo quieres perder, no dudes en pasear por los innumerables puestos de libros, sobre todo en el Paseo de Gracia, pasear por Las Ramblas, conseguir la firma de tu autor favorito, regalar una rosa o un libro a quien aprecias o quieres, visitar edificios emblemáticos entre ellos El Palau de la Generalitat o el Ayuntamiento. La oferta cultural es tan grande ese día que seguro que algo encontrarás. Sin duda es una fiesta que no te debes perder. 

Ayuntamiento de Barcelona

lunes, 9 de abril de 2018

De L'Estartit a Lloret pasando por Calella de Palafrugell.

En nuestro segundo y último día de la escapada por la Costa Brava lo íbamos a empezar donde lo acabamos, ¡en la pizzería no! en la playa :) así Éric empezaría el día con algo que le gusta mucho, buscar conchas y jugar, después nos desplazaremos a Calella de Palafrugell para luego descubrir unos jardines que no conocemos en Lloret de Mar.

Éric buscando conchas y "tesoros"
Después del sueño reparador bajamos a disfrutar de nuestro desayuno en el Hotel Medes II para que una vez con las maletas a cuestas dirigir nuestro rumbo a la mencionada playa, Éric encantado de poder empezar así el día ya que se lo prometimos el día anterior y encima con las Islas Medes de fondo, todo un lujo.
La basura recogida
Desde que Éric visitó la CRAM, el centro de recuperación de animales marinos que hay en El Prat de Llobregat, está muy concienciado con lo de la basura en la playa y a parte de buscar sus preciadas conchas iba recogiendo los plásticos que se iba encontrando, hasta un cristal que se cruzó en nuestro camino, ¡es genial!, para que luego digan que no se acuerdan los peques, nos encanta que haya aprendido esa lección tan bien.

Playa de las Barcas
Nuestro siguiente destino no estaba muy lejos, a unos 30 kilómetros, queríamos visitar Calella de Palafrugell ya que tiene unas playas preciosas y nunca habíamos estado, nos costó un poco aparcar y en cuanto dejamos nuestro vehículo bien aparcado nos dirigimos al centro que estaba bastante concurrido. Tras comprar un par de cosillas en una tienda de souvenirs muy chula dedicada al mar, nos acercamos a la playa y nos sorprendió la gran cantidad de gente que había tomando el sol, parecía verano.

Plaza Port Bo
Dimos una pequeña vuelta, queríamos tomar algo pero los restaurantes solo aceptaban si era para comer, así que seguimos viendo un poco más el pueblo y decidimos quedarnos a comer en La Croissanteria de Calella, hacen hamburguesas y es económico. Después de zamparnos las hamburguesas vimos un poco más el pueblo, fuimos hasta la Punta dels Burricaires desde donde se pueden ver unas vistas increíbles de las playas que hay a los pies del pueblo.
Vista desde la Punta dels Burricaires.
Desde aquí pusimos rumbo a nuestro último destino en Lloret de Mar, Éric aprovechó para echarse una siesta. Una vez aparcados y con el peque despierto pero con pocas ganas de moverse, conseguimos que se movilizara al cabo de un rato y así poder visitar los Jardines de Santa Clotilde.

Haciendo un reposo
Tras pasar por la taquilla (5€) comenzamos a pasear por los jardines que están situados sobre un acantilado. No hay mucha gente y es muy agradable el paseo por este lugar peculiar, ya que lo que predominan son los setos y el verde, apenas hay flores pero todo tiene armonía y sentido.

Una de las sirenas
Durante el recorrido nos vamos encontrando con diferentes esculturas, quizás uno de los lugares más interesantes sea el de las sirenas de las que parten unas escaleras. Los jardines son ideales para pasear y disfrutar de las diferentes terrazas dónde hay bancos para descansar y deleitarse con el entorno.
Las vistas son espectaculares
Después de algo más de una hora y tras pasar incluso por una pequeña cascada, nos dirigimos a la salida y muy a nuestro pesar nos dirigimos al coche para volver a casa y terminar esta pequeña escapada que nos ha sabido a poco, la Costa Brava da para mucho y a pesar de haber ido muchas veces aún nos queda mucho por descubrir.

La zona de la cascada


martes, 3 de abril de 2018

Visita a Palau Sator y Torroella de Montgrí en la Costa Brava

En Semana Santa solo teníamos un par de días para disfrutar de una pequeña escapada y para evitar problemas de tráfico decidimos salir sábado y domingo y visitar la Costa Brava aprovechando una oferta de Lastminute, así que sin prisas fuimos en coche para disfrutar de nuestra pequeña incursión en la zona.

Vista desde la Torre de las horas
Nuestro primer objetivo era visitar el pueblo medieval de Palau Sator un pequeño y precioso pueblo medieval situado antes del famoso Peratallada si vienes desde Palafrugell. Este bonito pueblo no está tan saturado como el cercano Peratallada, es mucho más tranquilo pasear por sus calles que respiran historia.
El Castillo de Palau Sator
Nada más aparcar al lado de la Iglesia de Sant Pere en un descampado enorme nos adentramos en el pueblo y después de pasar por la curiosa fuente junto a la muralla, Éric quiere ver el lavadero junto a la torre cilíndrica. Queremos entrar a la zona amurallada a través de la torre de las horas, pero Éric prefiere ir por el exterior, así que le hacemos caso.

Jugando en el parque
Lo curioso de este pueblo es que son las casas las que protegen la parte interior del pueblo, una vez llegados a la parte de atrás del pueblo vemos un pequeño parque infantil en donde Éric nos lleva para jugar un rato. Por aquí hay otra entrada, al recinto amurallado solo se puede acceder por la torre y por esta otra calle e iniciamos el paseo por el interior. Tras llegar hasta el castillo, iniciamos el pequeño descenso hasta la torre de las horas que está abierta y se puede subir para admirar el pueblo y el entorno desde las alturas.

La Torre de las horas
Después de picotear algo en el Restaurante Sa Torre donde nos hicieron un hueco en el interior porque  en la terraza no había sitio, nos dirigimos a Palafrugell ya que habíamos reservado para comer en el Restaurant el Timó que ya conocíamos y comimos de fábula. Incluso es recomendable reservar entre semana si quieres disfrutar de su cocina.

Coll de Santa Caterina con el Castillo al fondo
Nos dirigimos a L'Estartit para dejar las cosas en el Hotel Medes II, cuando pasamos por recepción algo no le cuadraba al recepcionista cuando vio a Éric, ya que a él le constaban dos personas. Cuando localizamos la reserva le demostramos que éramos tres, el error había sido de ellos que habían puesto la oferta con precio de temporada baja en habitación para dos personas, así que nos quedamos en una habitación más grande para los tres y con el desayuno incluido como indicaba la reserva.

El Castell de Montgrí
Seguimos con nuestra visita y nos acercamos a Torroella de Montgrí para visitar el castillo, no nos fijamos que la única manera de acceder al recinto fortificado era caminando, así que aparcamos en el pueblo y emprendimos el camino de ascenso. El recorrido entre ir y volver es de unos 4 kilómetros con un desnivel de 300 metros.

Sólo quedan las 4 paredes
A Éric le encanta explorar y no paraba de buscar caracoles, bellotas, piñas, curioseando todo lo que se encontraba, poco a poco el camino se hace más empinado hasta llegar al Coll de Santa Caterina, aquí Éric no tenía muchas ganas de continuar, así que Quim subió el tramo final hasta el castillo. Había bastante gente haciendo el recorrido, si vais con niños les tiene que gustar mucho caminar y con carro olvidaros, no es viable.

Vista de Torroella desde las almenas
Me uní a Elena y Éric en la bajada y con el peque más motivado bajamos corriendo y derrapando lo cual le divertía bastante y así a lo loco llegamos al coche. Como ya anochecía volvimos a L'Estartit para jugar un rato en la playa y hacer unas fotos des las Islas Medes aprovechando el atardecer, cuando volvíamos al coche a nuestras espaldas emergía una luna llena espectacular por detrás de Les Medes, lo malo es que nos dejamos el teleobjetivo, somos un desastre.

De vuelta al coche
Vimos que el Restaurant el Fornet lo ponían bien así que allí nos dirigimos, son rápidos sirviendo, pero algo despistados, la pizza de Elena la sirvieron muy rápido y lo de Éric, pero mi ensalada se la sirvieron a otra mesa y tuve que esperar algo más y una segunda consumición que tuvimos que reclamar alguna vez, pero cenamos bastante bien. Cansados nos acercamos al hotel que estaba muy cerca para descansar de un día intenso.

Éric buscando conchas en L'Estartit