lunes, 5 de febrero de 2018

Un "Capricho" en Comillas, Cantabria.

Nosotros vivimos en Barcelona, eso nos da la ventaja de tener al alcance de nuestra mano numerosas obras del genial Antoni Gaudí. Así que cuando fuimos a Santander no podía faltar una escapada a Comillas y ver con nuestros propios ojos una de las primeras obras de este genial arquitecto.

La entrada principal
Aunque parezca increíble esta obra cuando fue ejecutada Gaudí no la dirigió, ya que estaba realizando la Casa Vicens, si no que lo hizo Cristobal Cascante que fue amigo y compañero de promoción el cual gracias a los planos e instrucciones detalladas que tenía por parte de Gaudí realizó una obra impresionante y cuesta creer que nunca estuviera durante la construcción.

La estancia que fue el dormitorio
Este singular edificio lo ordenó construir un abogado que se hizo rico en América, Máximo Díaz de Quijano (1838-1885), se encargaba de los asuntos legales del Marqués de Comillas por lo que la casa se encuentra al lado del Palacio de Sobrellano propiedad del Marqués.

Bueno después de esta introducción, tampoco nos queremos poner pesados con datos históricos que podéis consultar en la web que gestiona las visitas, www.elcaprichodegaudi.com

Detalles musicales y naturaleza por toda la casa
El tiempo no acompaña mucho, pero en cuanto el edificio aparece ante nuestros ojos nos deslumbra su belleza y lo primero que nos llama la atención son sus cientos de girasoles pintados a mano sobre la cerámica en busca del sol que deseamos que aparezca.

El forjado rematado con un banco
La entrada que cuesta 5€ tiene incluida la visita guiada, nuestra guía nos explica con un entusiasmo contagioso las peculiaridades de la casa y después de mostrarnos el exterior pasamos al interior de la casa.
En el piso superior hay una exposición de muebles
Todo tiene un sentido, la orientación y las dependencias están ubicadas para aprovechar a lo largo del día los codiciados rayos del sol. Máximo Díaz era un aficionado a la música y la botánica, por lo que esto marca muchos de los detalles en la casa.

Los girasoles están por toda la fachada
Debido a que estuvo unos cuantos años abandonada la casa, la gran mayoría de los muebles desaparecieron, por suerte se han podido recuperar las estancias. Cómo por ejemplo las ventanas de guillotina de la habitación donde debería haber podido tocar su dueño original, con un sistema de poleas que al subir o bajar suenan unos tubos ocultos generando un sonido peculiar. Los balcones que hay junto a esta estancia están forjados en hierro y tienen integrados en la estructura unos bancos que miran hacia el interior, para que las visitas pudiesen admirar al músico.

El jardín
Por desgracia Máximo Díaz estaba enfermo y apremió a Gaudí para que finalizase "El Capricho" lo antes posible para poder disfrutar de la casa, pero nunca llegó a vivir en ella ya que murió el mismo año en el que se finalizaron los trabajos.

Cementerio modernista de Comillas
La casa es una obra de arte en general y pasear por las diversas estancias es un disfrute y con la ayuda de la guía que nos ayudó a descubrir los secretos ocultos y curiosidades de los detalles, el jardín también merece un paseo.

El Cantábrico en acción
Después de esta visita, fuimos a comer al centro, como aún estábamos con secuelas no pudimos disfrutar mucho de la gastronomía y el tiempo nos permitió visitar el cementerio pero nos acabó echando. Así que tendremos que volver para poder disfrutar de los encantos de Comillas que alguno más nos quedó por descubrir.


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