martes, 27 de febrero de 2018

Cabárceno, ¿Parque o Zoo?

Ya que estábamos en Santander nos decidimos a probar suerte y acercarnos al Parque de la Naturaleza de Cabárceno, lo de la suerte era por la climatología que no estaba de nuestro lado, de hecho cuando llegamos llovía un poco pero en algunos momentos durante la visita conseguimos ver el sol.
La mirada del oso
No somos amantes de los animales en cautividad, no nos gusta, el zoo de Barcelona nos parece vergonzoso ya que hay animales que viven en jaulas ínfimas. El parque está situado en una antigua mina de extracción de hierro a cielo abierto en una zona kárstica espectacular.
Los grandes espacios, el del tigre
En diciembre es temporada baja y a pesar de ser sábado no hay mucha afluencia, también hay que tener en cuenta que hace mal tiempo. Comenzamos la visita por los gorilas vemos que no hay ninguno porque cuando las condiciones climatológicas no son adecuadas están en un recinto interior.
Un gorila en el recinto donde están cuando las condiciones no son adecuadas
Al lado hay una gran extensión en la que hay tigres, algunos en unos recintos pequeños porque han llegado recientemente y pone que se están adaptando en un cartel. A pesar de tener mucho espacio para moverse consideramos que hay animales que se les debe de hacer pequeño ya que como ocurre con el guepardo no creemos que pueda nunca a correr a la velocidad de la que son capaces de alcanzar en el recinto en el que viven.
Líneas y más líneas
La zona en la que se encuentran lo osos pardos equivale a unos 60 campos de futbol, bastante grande, pero también vimos muchos osos, coincidió con la hora de la comida. Entró un 4x4 y por la parte trasera fueron suministrando una gran cantidad de alimentos, pescado, pan, pollo, zanahorias...
Algo que no nos gustó fue que justo detrás entró un vehículo del parque con visitantes que imaginamos habían pagado algún pack para estar más cerca y la persona que iba junto al conductor estaba haciendo fotos con flash, lo que podría molestar a los animales.
La zona de los elefantes
El entorno es precioso y al no haber mucha gente es más agradable la visita, imaginamos que en temporada alta puede que haya mucho bullicio y no sabemos hasta que punto puede ser molesto para los animales. Éric disfrutó viendo las diferentes especies y le íbamos explicando cosas sobre ellos.
Los avestruces
Hicimos una parada para comer en un restaurante del parque junto a los avestruces, los precios no nos parecieron excesivos, si preferís podéis comer fuera del parque, te permiten salir y volver a entrar.
El guepardo
Éric iba loco por subir al Telecabina y encima tuvimos la suerte de coger uno de los pocos que tienen el piso transparente por lo que aún fue más divertido. Desde las alturas aún son más espectaculares las vistas y cuando llegamos a la otra punta bajamos y pudimos ver los enormes rinocerontes.
Una pequeña disputa
Volvimos al telecabina, empezaba a bajar la temperatura y ha hacer frío y además se acercaba la hora del cierre. Así que volvimos al coche que por cierto no os lo hemos dicho, recorres el recinto en vuestro propio vehículo por lo que tú decides donde ir y qué ver, a pesar de ello vimos que en un día es imposible ver todo el parque tranquilamente.
El entorno también merece la pena
Una vez en la zona de la entrada fuimos a ver las serpientes, algunas estaban en terrarios muy pequeños y al lado estaban haciendo un espectáculo con leones marinos donde no quisimos entrar para que Éric no viese algo así.
Un imponente rinoceronte
En resumen, para nosotros es un parque zoológico con más extensión pero siguen estando en cautividad, vimos especies que disponen de bastante terreno, lo de los leones marinos no nos gustó nada, ni el acceso de visitantes al interior de los recintos. Por otro lado el centro hace otras labores de protección y educacionales. Siempre apostaremos por la libertad de cualquier ser vivo.


lunes, 19 de febrero de 2018

Otra manera de ver el cielo. Observatorio de Garraf.

No siempre se tiene la oportunidad de estar más cerca de las estrellas y esta vez lo íbamos a conseguir gracias al Observatori Astronòmic del Garraf de la mano de Rat y Carles, los cuales nos hicieron vivir junto a más visitantes una visita inolvidable y aprendimos algunas cosas sobre el universo en el que nos encontramos y lo pequeños que somos. Conocimos la posibilidad de hacer esta visita gracias Sara de www.viajarlocuratodo.com
La Cúpula del Observatorio
La reserva la teníamos para el 3 de febrero a las 18:15, nos pareció una buena hora para Éric. Para llegar al Observatorio hay que adentrarse en el Parque natural del Garraf y tras recorrer unos 15kms por el parque llegamos al observatorio junto a la casa de Colonias Can Grau, es mejor ir guiados por GPS, no es fácil llegar.
El interior del Observatorio
Una vez llegados nos esperaban más visitantes y unos cuantos niños más, fuera había unas radiografías preparadas para poder observar la puesta de sol sin dañarnos los ojos. Dentro calentaban Cacaolat para contrarrestar el frío que hacía en el exterior.

Nos dividimos en dos grupos, a nosotros nos tocó como es lógico en el que estaban todos los niños, había algunos más mayores, alguno con la necesidad imperiosa de preguntar por todo y contar lo que ya saben, fue bastante divertido.
Antes de la caída de la noche
Entre otras muchas cosas aprendimos que después de la puesta de sol durante un espacio de tiempo muy corto aparece en el horizonte el cinturón de Venus en el lado contrario, osea el este, que es la propia sombra de nuestro planeta.

A medida que iba oscureciendo, Rat nos iba contagiando su pasión por el universo y explicándonos lo que tenemos sobre nuestras cabezas y con un puntero láser que parecía acariciar las estrellas nos iba presentando las diferentes constelaciones del firmamento.
El pequeño planetario
Dentro nos explicó como leer la carta celeste e identificar y encontrar lo que tenemos ante nuestros ojos, mientras los peques la acribillaban a preguntas. De aquí pasamos al pequeño planetario donde pudimos ver de forma acelerada el cielo durante 24 horas y conocer más constelaciones que más tarde pudimos reconocer en el exterior.
El telescopio
¿Qué sería de una visita a un observatorio si no accedes a la cúpula para poder ver a través del telescopio? Todo nuestro grupo subió a través de la pequeña abertura hasta la cúpula y aquí Carles nos explicó lo que íbamos a ver. En esta primera observación vimos las Pléiades, una vez que pasaron primero los niños y luego los adultos, Carles giró la cúpula para dirigir el telescopio hacia una galaxia.
Aprendiendo los movimientos de la tierra
El cielo comenzaba a taparse y sin darnos cuenta ya eran las 20:30 el tiempo pasa volando y para los niños empezaba a ser tarde, así que después de agradecer la visita a Rat y Carles nos despedimos con este buen sabor de boca y nos dispusimos a cruzar el parque del Garraf bajo el firmamento que ahora conocemos un poco más, bajo la estrella más brillante del firmamento, Capella.
La noche invade la zona
Si queréis disfrutar de la experiencia tenéis que poneros en contacto con ellos, hacerlo con antelación ya que en principio es una por mes y así os aseguráis la plaza, si vais con niños se lo pasarán en grande, Eric disfrutó con la experiencia. Os dejamos el link: http://www.oagarraf.net/


martes, 13 de febrero de 2018

¡Vamos a Mallorca! Escapada de 4 días

Aprovechando otra oferta de Vueling que conseguimos en Agosto del año pasado, nos escapamos unos días a Mallorca y así disfrutar de la isla en temporada baja, cuando compramos los billetes ni siquiera nos dimos cuenta que caía en Carnaval, ¡somos un desastre!

Llegando a Palma
Es miércoles y el despertador suena a las 5:30 de la mañana, así que poco a poco nos vamos poniendo en marcha, yo (Quim) intentando que salgamos a la hora establecida y Elena con tranquilidad y diciéndome que soy un histérico, siempre es así, que le vamos a hacer.

Esta vez probamos una formula nueva, ir en coche, bueno esa no es la novedad, si no dejarlo en un aparcamiento de los muchos que hay cerca del aeropuerto y con un mini bus te acercan a la terminal.

El mejor regalo para Éric
Elegimos esta fórmula por varias razones. El taxi nos cuesta unos 40€ el trayecto, volvíamos tarde a la vuelta así que si no queríamos llegar tardísimo uno de los trayectos tendría que ser en taxi. El metro tarda 1h y encima tenemos que pagar 5€ adicionales para llegar hasta la terminal por persona. Aunque dejásemos el coche en una zona cercana, tendríamos que pagar ese dinero en los dos trayectos. Entre todas las ofertas que vimos www.parquingcardenas.es era la más económica y que nos iba mejor desde casa, cinco días 32€.

Fachada de Can Forteza Rey
Así que después de dejar el coche, nos llevaron en unos 10 minutos a la terminal a esas horas sin problemas y una vez allí sacamos la tarjeta de embarque en las máquinas sin fijarnos que nos habían puesto a los 3 separados, incluso a Éric, para flipar. Como no habíamos pagado por los asientos supongo que el sistema te da la patada.

Ensaimadas y más ensaimadas

Tomamos algo para desayunar en McDonalds que es donde sale más barato y de ahí al avión, la azafata nos dejó sentarnos por lo menos a uno de nosotros con Éric y cambiar a otro pasajero de lugar, el vuelo iba prácticamente lleno, así que desistimos de pedir que nos pusieran a los 3 juntos para no molestar a más pasajeros, total el vuelo es muy corto.

Interior de la iglesia Santa Eulalia
Llegada a Palma con mal tiempo, este aeropuerto fuera de temporada parece otro, es muy grande y no hay mucho transito en esta época. Nos vamos al punto de espera que nos indicó Autoclick y al poco apareció un minibús para llevarnos hasta la base que tienen. El coche lo cogimos con una oferta que había en el black friday y lo habíamos conseguido por apenas 50€ los 4 días con la silla de Éric incluida. Nos quisieron colocar un seguro para quitar la franquicia de 87€ pero desistimos y nos arriesgamos, no le pasó nada al coche cuando lo devolvimos, así que no hubo problemas con la fianza.

Patios interiores
Con nuestro Fiat 500L nos dirigimos a Palma, para ir al encuentro de nuestro amigo Carles, ya que íbamos a dormir en su casa, siempre es una alegría reencontrarse con los amigos. Después de dejar el equipaje salimos a dar una vuelta por el centro con nuestro amigo.

Rica sobrasada
Al pasar por al lado de la estación de tren. Éric se vino arriba y sólo quería ver llegar el tren, nos costó convencerle, pero al final conseguimos salir de la estación, para después de cruzar la plaza España, pasear por el Carrer de Sant Miquel hasta la Plaza Mayor, aquí el tiempo parecía que empezaba a mejorar, llegamos hasta la Iglesia de Santa Eulalia y entramos para verla por dentro, cuando salimos el sol ya empezaba a asomar, menos mal, seguimos andando hasta llegar a las inmediaciones de la Catedral de Mallorca. Hemos visitado varias veces Palma, pero nunca deja de impresionarnos la belleza del casco antiguo.

Catedral de Mallorca
Volvimos sobre nuestros pasos y Carles nos llevó a comer a un restaurante que se llama Skalop, la verdad es que nos sorprendió y nos gustó mucho, como podéis imaginar la especialidad es el escalope en diferentes variedades.

Como no queríamos machacar a Éric el primer día después del madrugón, el resto del día fue tranquilo y no hicimos más visitas, pero al día siguiente nos esperaba el Castillo de Bellver.

Y salió el sol, plaza Mayor

lunes, 5 de febrero de 2018

Un "Capricho" en Comillas, Cantabria.

Nosotros vivimos en Barcelona, eso nos da la ventaja de tener al alcance de nuestra mano numerosas obras del genial Antoni Gaudí. Así que cuando fuimos a Santander no podía faltar una escapada a Comillas y ver con nuestros propios ojos una de las primeras obras de este genial arquitecto.

La entrada principal
Aunque parezca increíble esta obra cuando fue ejecutada Gaudí no la dirigió, ya que estaba realizando la Casa Vicens, si no que lo hizo Cristobal Cascante que fue amigo y compañero de promoción el cual gracias a los planos e instrucciones detalladas que tenía por parte de Gaudí realizó una obra impresionante y cuesta creer que nunca estuviera durante la construcción.

La estancia que fue el dormitorio
Este singular edificio lo ordenó construir un abogado que se hizo rico en América, Máximo Díaz de Quijano (1838-1885), se encargaba de los asuntos legales del Marqués de Comillas por lo que la casa se encuentra al lado del Palacio de Sobrellano propiedad del Marqués.

Bueno después de esta introducción, tampoco nos queremos poner pesados con datos históricos que podéis consultar en la web que gestiona las visitas, www.elcaprichodegaudi.com

Detalles musicales y naturaleza por toda la casa
El tiempo no acompaña mucho, pero en cuanto el edificio aparece ante nuestros ojos nos deslumbra su belleza y lo primero que nos llama la atención son sus cientos de girasoles pintados a mano sobre la cerámica en busca del sol que deseamos que aparezca.

El forjado rematado con un banco
La entrada que cuesta 5€ tiene incluida la visita guiada, nuestra guía nos explica con un entusiasmo contagioso las peculiaridades de la casa y después de mostrarnos el exterior pasamos al interior de la casa.
En el piso superior hay una exposición de muebles
Todo tiene un sentido, la orientación y las dependencias están ubicadas para aprovechar a lo largo del día los codiciados rayos del sol. Máximo Díaz era un aficionado a la música y la botánica, por lo que esto marca muchos de los detalles en la casa.

Los girasoles están por toda la fachada
Debido a que estuvo unos cuantos años abandonada la casa, la gran mayoría de los muebles desaparecieron, por suerte se han podido recuperar las estancias. Cómo por ejemplo las ventanas de guillotina de la habitación donde debería haber podido tocar su dueño original, con un sistema de poleas que al subir o bajar suenan unos tubos ocultos generando un sonido peculiar. Los balcones que hay junto a esta estancia están forjados en hierro y tienen integrados en la estructura unos bancos que miran hacia el interior, para que las visitas pudiesen admirar al músico.

El jardín
Por desgracia Máximo Díaz estaba enfermo y apremió a Gaudí para que finalizase "El Capricho" lo antes posible para poder disfrutar de la casa, pero nunca llegó a vivir en ella ya que murió el mismo año en el que se finalizaron los trabajos.

Cementerio modernista de Comillas
La casa es una obra de arte en general y pasear por las diversas estancias es un disfrute y con la ayuda de la guía que nos ayudó a descubrir los secretos ocultos y curiosidades de los detalles, el jardín también merece un paseo.

El Cantábrico en acción
Después de esta visita, fuimos a comer al centro, como aún estábamos con secuelas no pudimos disfrutar mucho de la gastronomía y el tiempo nos permitió visitar el cementerio pero nos acabó echando. Así que tendremos que volver para poder disfrutar de los encantos de Comillas que alguno más nos quedó por descubrir.