lunes, 29 de enero de 2018

Cabo Verde. Consejos para moverse por el país.

Cuando empezamos a buscar información sobre Cabo Verde nos encontramos que no había mucha, de hecho guía en libro solo conseguimos una de "Ediciones Gaesa", la Guía Azul.

Así que os dejaremos unos consejillos basados en nuestra experiencia.
Avión de Binter Canarias
Visado

Se puede conseguir previamente en la embajada que tiene este país en Madrid o por correo, pero deberéis enviar el pasaporte y el coste es de 45€ cuando nosotros lo miramos. La otra opción es sacar el visado en el aeropuerto cuando lleguéis, es la opción que nosotros escogimos, es muy raro que te rechacen y el precio es más económico 25€, así que es valorarlo, sobre todo si vas en familia la diferencia es grande.
Las carreteras no son muy cómodas
Divisas

Si cambias en el aeropuerto saldrás perdiendo, ya que te cobran un porcentaje sobre la cantidad que cambies, sin embargo en los bancos te cobran un precio fijo de 3 a 5 euros sin importar la cantidad, esta fue la opción que utilizamos, el taxi del aeropuerto al alojamiento lo pagamos en euros, aunque sales perdiendo al cambio, otra opción sería cambiar una pequeña cantidad en el aeropuerto y el resto en un banco. Si pagas directamente en euros ellos te hacen el cambio 1€ por 1 escudo y sales perdiendo, 1€= 110,265 escudos, a fecha de hoy

Taxi

Solo vimos un taxi con tarificador y cogimos unos cuantos, normalmente el precio ya está establecido más o menos, por el mismo trayecto nos cobraban algo aproximado, depende del criterio de cada uno, pero no es caro y si te mueves de noche recomendable en las grandes ciudades, por 2 ó 3 euros al cambio te puedes ahorrar problemas. Desde los aeropuertos a las ciudades suelen cobrar 100 escudos. Cogimos varias veces este medio de transporte y nunca tuvimos problemas con ningún taxista.
Las vistas desde Aldea Jerome
Aluguer

Es uno de los medios de transporte más populares, son furgonetas pequeñas con asientos y como en muchos otros países se aprovecha el espacio al máximo tanto para personas como carga y no salen hasta que han llenado o si el pasaje se cansa de esperar y se queja, depende del destino ya tienen un precio establecido por pasajero, preguntar antes de subir. Si veis que no está lleno buscar otro y si estáis en sitios con poco movimiento os querrán cobrar precio de taxi si no se llena y si te mueves bastante al final es un dineral.
Interior de un aluguer, un poco lleno
Pick up

Descubrimos demasiado tarde este medio, es más incomodo, pero el más barato. Te cobran 10 ó 20 escudos por persona, es divertido, nosotros subimos con poca gente, pero los hemos visto con la gente colgada por fuera.
El medio más barato
Avión y barco

Para moverse entre islas es lo más rápido, cogerlos con antelación ya que hay bastante movimiento y si reserváis tarde podríais quedaros sin billete, nosotros reservamos desde casa antes de ir, Binter Canarias es la que más oferta ofrece.
En Barco solo fuimos de Sao Vicente a Santo Antao porque esta última no tiene aeropuerto, se tarda 1h en hacer el recorrido y compramos los billetes un par de dás antes en el puerto por si las moscas, nos costó unos 8€ por persona y trayecto. Si os mareáis llevar biodramina, si el mar está picado se mueve bastante el barco.

Comida

Como vamos con Éric no nos la jugamos y hemos comido en lugares que recomendaba la guía, en Mindelho fuimos a un restaurante local y fue de los más económicos, en general no es excesivamente caro comer en Cabo Verde, el pescado es uno de los productos más populares. Nosotros evitamos comer ensaladas, alimentos crudos y bebidas que no estén embotelladas además de rechazar los cubitos de hielo.
Pescado por todas partes.

Alojamiento

En general en casi todos los alojamientos nos trataron genial, decimos casi porque en Porto Novo el trato fue muy bueno, pero no tenían agua caliente y encima por la noche salía muy poca por problemas de suministro. Pero todo el mundo nos trató muy bien y nos pusieron todas las facilidades del mundo, una vez más la Morabeza nos acompañó.
Elena en Aldea Jerome, valle de Paul
Seguridad

En ningún momento nos sentimos inseguros, siempre comportándose de manera coherente a como lo harías en tú país, dejaros aconsejar sobre todo por el personal del alojamiento. En las grandes ciudades por la noche es mejor desplazarse en taxi, si tenéis la piel blanca canta a kilómetros que sois turistas. Nosotros además viajamos con 2 reflex por lo que llamamos más la atención.

Viajar con niños

En Cabo Verde si vas con niños tienes preferencia en las colas. No hay muchos sitios para que ellos jueguen, el único parque de juegos lo encontramos en Mindelho. Incluso si necesitas algo que esté relacionado directamente con vuestro pequeño se vuelcan en ayudarte en lo que haga falta.
Siempre hay algo con que jugar.
Sanidad

Llevar repelentes de mosquitos, los utilizaréis seguro y un pequeño botiquín con lo básico. Además de suero para evitar la deshidratación si os ponéis malos del estómago. La red sanitaria es insuficiente y no están muy bien equipados, es muy aconsejable sobre todo haber contratado un seguro de viaje antes de ir.
Resumen del viaje

lunes, 22 de enero de 2018

Montserrat. Excursión desde Can Maçana al Refugio Vicenç Barbé.

Muy cerca de Barcelona tenemos la fabulosa montaña de Montserrat, es un lugar en el que se pueden realizar multitud de actividades tanto deportivas como culturales.

A nosotros nos gusta visitarla ya que sólo el entorno merece una escapada, hace años Quim la visitaba muchos fines de semana sobre todo para escalar, es uno de los lugares cercanos a Barcelona de los más importantes para realizar esta actividad con miles de vías.
Las agujas de Montserrat
Esta vez os vamos a contar una excursión que combina el paseo con las espectaculares vistas y un poco de escalada, la ruta salvo por esto último es fácil, pero la parte que hay que subir y después bajar una canal un poco vertical hay que hacerlo con mucho cuidado sobre todo si vais con niños, hay buenos agarres.
Caminando hacia la montaña
La excursión la iniciamos en el remodelado parquing de Can Massana en el Coll de Port al lado de El Bruc, ahora este parquing está regulado y cuesta 4€ dejar el coche todo el día, ir pronto porque desde siempre en fin de semana esta zona es muy concurrida. También hay mesas donde podréis hacer picnic o si lo preferís podéis comer y tomar algo fresquito en el refugio, es un poco más caro, pero hay que tener en cuenta que subir cualquier cosa al refugio se hace a pie.
Las vistas son espectaculares
Saldremos por una pista siguiendo las indicaciones del Monasterio hasta que después de pasar por un cercado de madera veamos la información al Refugio siguiendo las marcas blancas y amarillas del PR C-78. Esta parte para nosotros es una de las más bonitas de Montserrat, veréis la zona de Agulles con multitud de formaciones que os dejarán con la boca abierta.
La Cadireta y la Foradada
El ascenso es gradual en total son unos 200 metros de desnivel y hasta el refugio hay entre 1h y 1h 1/2 depende del ritmo. Cuando lleguéis al paso de la Portella es donde tendréis que ascender por unos pasos fáciles de escalada, estar atentos a los que bajan, aunque es una zona por donde pasa mucha gente siempre puede caer alguna piedra, cuando superéis este divertido obstáculo las vistas de la zona serán impresionantes, incluso si os fijáis puede que veáis gente escalando en algún muro.

Escalando en tandem
Desde aquí al refugio es un paseo y una vez que estéis en él podréis disfrutar de un merecido descanso y del paisaje. El retorno lo hicimos por el mismo camino por lo que ya sabéis lo que os toca de nuevo.
Ya queda menos para el refugio
Éric se lo pasó en grande y disfrutó descubriendo plantas y bichos como siempre que hacemos una salida a la montaña.
Descubriendo las formas
Si no conocéis Montserrat esta ruta es muy recomendable para disfrutar de unas de las zonas más bonitas de la montaña, aunque es muy concurrida, es más tranquila que la del Monasterio. Hay muchas opciones para de disfrutar de este paraje tan singular.

Ubicación del parquing https://goo.gl/maps/2ztYVQgeqhF2

lunes, 15 de enero de 2018

De Praia a casa y el viaje llega a su fin.

La vuelta desde Tarrafal nos dejó muy buen sabor de boca y ganas de tener más tiempo de descubrir el interior de la isla. Con el cuerpo aplastado tras un trayecto en aluguer en el que iban más personas de las que nunca hubiéramos imaginado, llegamos a Praia donde Éric estaba deseando llegar para bañarse en la piscina de la Vivienda Viviani.

Comprando en el mercado
Así que como no podía ser de otra manera, nos pasamos un buen rato chapoteando y refrescándonos en la piscina, ya estábamos como en casa y no nos podíamos imaginar otro alojamiento en esta ciudad.

A la hora de la cena no íbamos a innovar, así que bajamos al centro comercial para cenar en la terracita de siempre, junto al mar y viendo como rompían las olas, no podía ser mejor despedida de la isla...o sí. A la hora de pagar llegó la sorpresa, no les funcionaba el datáfono y a estas alturas íbamos más que pelados de efectivo, así que ningún problema, plan B, estábamos en un centro comercial con cajero automático, así que fuimos a sacar  dinero y surgió el siguiente problema, el cajero se había tragado la tarjeta de la mujer que estaba delante y aunque ella nos animaba a meter la nuestra, no nos pareció el mejor plan. Finalmente otro hombre lo intentó y más de lo mismo...así que entró en acción el plan C. El camarero nos dijo que subiendo unas escaleras frente al recinto, había una zona con otro cajero, era de noche, en una ciudad donde no se cansan de decirte que como turista te muevas en taxi, pues bien, Quim decidió que era más chulo que un ocho y un rato después volvió con el dinero y con una sudada del quince, porque en lugar de ir en taxi decidió que era mejor subir las escaleras corriendo y así eludir el peligro, sin comentarios.

Faro de María Pía
Con la anécdota del día, nos fuimos a dormir ya que al día siguiente nos esperaba una larga vuelta a casa.

Desayuno como Dios manda en Vivienda Viviani donde su mujer había pedido un taxi para que nos recogiese a las 9h para nosotros. Esta vez sí llegó puntual, nos despedimos con todo el cariño de Viviani y rumbo al aeropuerto. En el aeródromo hay chavales que vienen rápidamente para ayudarte a bajar las maletas y así ganarse unas monedas, el problema es que hubo demasiado ímpetu y al abrir el maletero se cargaron un embellecedor del coche, el taxista con un enfado monumental y nosotros en plena bronca decidimos coger las cosas y poner rumbo a facturación.

Barcas de los pescadores
La terminal era un caos, nada más entrar una cola eterna y con cara de susto fuimos a descubrir si era la nuestra, por suerte no lo era y nos plantamos frente a los mostradores casi sin esperar. Siguiente trámite, control de pasaportes tras el cual Quim se dio cuenta que no nos habían dado el resguardo del carro, así que le tocó volver a por él...tras nuestra experiencia en Marruecos donde nos perdieron el carro precisamente por no poner resguardo, ya estábamos escarmentados.

Caballo en un mini parque de atracciones
La zona de embarque también estaba saturadísima, casi no había sitio y la gente se sentaba por el suelo o donde podía. Éric se empeñó en que quería unas patatas de la máquina, pero ¡Oh problema!, seguíamos sin efectivo, solo euros, así que tras un periplo por las tiendas sin cambio, por el restaurante, etc, un alma cándida nos dijo que junto a la máquina solía haber una mujer que cambiaba. ¡Y bingo! ahí estaba, por fin conseguimos las preciadas patatas.

La piscina de Vivienda Viviani
El ritmo lento continuó y tras llamar al embarque aun tardaron un montón en atender y luego en el avión nos tuvieron bastante rato esperando y aun tuvimos suerte, el embarque anterior llevaba cerca de una hora en el avión y se quedaron allí cuando despegamos.

Con una hora de retraso llegamos a Lisboa. Suelo europeo, pero eso no significa que todo sea más sencillo, jeje. Para hacer el transfer hay unas máquinas automáticas, pero ojo si vas con niños no valen, prefieren que en ese caso las familias con críos hagan una larga y lenta cola, para que cuando lleguen al control los policías tengan que aguantar unas caras de lo más alegres. Cuando por fin nos tocó a nosotros, se lo dijimos al policía y él nos contó que desde la crisis están así, que es una vergüenza y que no hay manera de que pongan más gente...un único policía para atender a todos.

Plátanos y más plátanos
Llegamos a la puerta de embarque y de nuevo todo se tuerce, no había llegado el avión, otro retraso, así que con toda la paciencia que teníamos, Quim y Éric fueron a buscar algo de cena, por suerte se les olvidó y no nos cobraron los 4 eurazos que costaba una botellita de agua...¡como se les va la olla!

Vista de la playa desde Plató
Por fin comenzó el embarque, pasan los primeros pasajeros y de nuevo les hacen salir, momentos de desconcierto y al rato anunciaron el cambio de puerta....en la otra punta del aeropuerto. La gente ya se reía, de esas veces que es mejor reírse que montar un pollo. Al rato conseguimos llegar y ¡oh sorpresa! más retraso en el embarque y para colmo se pusieron en plan borde, un solo bulto por persona, con la gente tan enfadada parecía que les apetecía seguir tocando las narices...nosotros nos escaqueamos pasando detrás de la azafata mientras revisaba a otros y conseguimos subir al avión. Eso sí, asientos separados cosa que tampoco entendimos porque había sitio más que de sobra, qué más nos podía pasar...
Quim volviendo de su excursión para sacar dinero

Éric se durmió reventado de tanto ajetreo y una azafata nos obligó a despertarle para ponerle el cinturón para aterrizar. Tenía razón con el cinturón, pero la verdad es que a veces no te lo ponen nada fácil. Le sentamos y el pobre ni se despertó.

¿Y qué más nos podía pasar? Pues que llegues a Barcelona tarde, cansados, con retraso y cargando con un niño dormido de 18 kg y que ¡te hayan perdido el carro!...sí, otra vez. Resignados y cabreados fuimos con el resto del equipaje a por un taxi, donde de nuevo una cola enorme (se acabaron las preferencias por ir con niños). Pero por fin, llegamos a casa.

Nos vamos :(
La vuelta un caos, pero la verdad es que nos quedamos con todo lo bueno que nos ha dado este viaje. En general una experiencia genial y un país muy recomendable. ¡Ahora toca pensar en nuestro próximo destino!

martes, 9 de enero de 2018

Ávila. Castañar de El Tiemblo, en otoño visita obligada.

Aprovechando las vacaciones de Navidad, nos acercamos al pueblo de El Tiemblo para visitar un castañar que hay muy conocido.

El Castañar se encuentra a unos 8 kilómetros del pueblo, al final del post os dejaremos la ubicación, los últimos 2 kilómetros aproximadamente transcurren por una pista de tierra que nos llevará hasta un aparcamiento donde dejar el vehículo y al lado hay unas mesas para hacer picnic, existen barbacoas, pero por razones obvias está prohibido utilizarlas.

Comienzo del camino
Si vais en temporada de castañas entre octubre y diciembre, ¡al loro! os cobrarán por subir. En la web del ayuntamiento de El Tiemblo no pone nada al respecto, pero los padres de Elena nos dijeron que cobran por coche y persona. El destino del dinero según un artículo en el Diario de Ávila es para las personas que trabajan durante ese periodo de recaudación, si sobra no sabemos el destino.

Siguiendo el recorrido
El cobro es por coche 6€ y por persona 2€, si no queréis pagar por el coche, se puede dejar en el pueblo, hay un servicio de autobús que hace el trayecto por esos 2€ que pagas y te deja en el aparcamiento. También cobran si subes en bicicleta, moto, quad, no hay escapatoria. Por lo que hemos visto esta medida no es muy popular, existen otros lugares que se masifican en el que regulan el acceso de otra manera, sin sacarte la pasta.

El lugar es mágico

LA RUTA

Fuimos en Enero y entre semana no había casi nadie, por lo que pudimos disfrutar del entorno con absoluta tranquilidad.

Quim haciendo el cabra
El trayecto comienza cruzando unas maderas que hacen de pequeño puente dejando el merendero a la derecha donde empieza una ascensión suave entre castaños, para ir con niños la ruta es ideal, además hay castaños que sus troncos tienen formas muy peculiares que les llamarán la atención, apenas quedan algunas castañas por el suelo nada aprovechables por estas fechas.

El abuelo
A medida que vamos avanzando el tiempo mejora y las nubes van dejando que los rayos del sol nos ofrezcan una luz espectacular en el bosque bañado de hojas secas, poco a poco llegamos hasta el refugio de Majalavilla, es libre así que respetando las normas básicas se puede pernoctar. Antes de entrar hay un cartel explicándolas.

Un pino entre castaños
Desde aquí se puede llegar hasta un castaño monumental que se encuentra a 100m, "El abuelo" tiene más de 500 años y para protegerlo hay un cercado para que la gente no se suba a él y lo deteriore todavía más. Un poco más abajo nos acercamos a otro que también tenía pinta de tener bastantes años.
Otro castaño centenario
Volvimos sobre nuestros pasos hasta el refugio y dejando este a nuestra izquierda comenzamos la vuelta hasta el aparcamiento, fue una mañana divertida y disfrutamos mucho de este espectacular entorno.



martes, 2 de enero de 2018

Santander. Península de la Magdalena.

En nuestro accidentado viaje a Santander no pudimos ver muchas cosas debido a la lluvia, enfermedades, así que fuimos haciendo escapadas.

La península Magdalena la visitamos dos veces una Éric y Quim ya que Elena estaba con fiebre y otra día fuimos con ella para que lo conociera ya que merece mucho la pena visitarla.

Pedazo Arcoíris
Nosotros fuimos en coche, hay una zona de aparcamiento al lado de la playa del camello y desde aquí andando se llega en cinco minutos a la entrada de la península.

Lo recomendable es hacer una primera toma de contacto subidos al tren turístico que recorre la península, está justo en la entrada y es muy económico, se llama…. “El Magdaleno”. Es el típico tren de gasoil que arrastra dos vagones y a Éric ya le vale, contentísimo de subir.

El Magdaleno haciendo su ruta
A medida que realizamos la pequeña ruta, hay una locución que explica los diferentes sitios que vamos recorriendo, contando una breve historia sobre cada lugar.

Nada más comenzar hay un terreno bastante grande donde se juegan competiciones de Polo bastante importantes, para luego pasar por las caballerizas reales hoy convertido en alojamiento, al lado hay una zona de juegos para los niños que Éric no pudo probar porque o bien estaba mojado o llovía. 

A la búsqueda del charco ideal
También se encuentra la playa de los Bikinis, ya que aquí las estudiantes extrajeras que venían a los cursos de verano en la universidad los utilizaron por primera vez en el país y en esa época que no estaban acostumbrados a ver tanta chicha se alborotaron. 

El Faro en la isla de Mouro
Poco a poco nos acercamos al Palacio, pero antes muy cerca de la península se encuentra la isla de Mouro en la que solo hay un faro, seguro que con temporal es impresionante ver como chocan las olas contra ella.

Playa de los Bikinis
En seguida llegamos al Palacio, que es la construcción que corona la península, este era la sede de verano del rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia, esto atrajo a la burguesía y aristocracia a Santander, en 1933 el edificio se convirtió en sede de la Universidad de verano de Santander, que hoy lo gestiona la Universidad Internacional Menéndez Pelayo que realiza los prestigiosos cursos de verano.

Palacio de la Magdalena
Comenzamos el descenso desde el Palacio hasta el museo al aire libre “El hombre y el mar” que hace homenaje al marino Vital Alvar, hay tres galeones que utilizó para realizar una travesía por el Océano Atlántico y una réplica de una balsa con la que cruzó el Pacífico en 1970, el viaje más largo de la historia en una embarcación tan frágil, la vela que llevaba la pintó el mismísimo Salvador Dalí.

La gran zona de juegos
La ruta acaba en un pequeño parque marino, en el que hay algunos pingüinos, focas y leones marinos, que se pueden observar gratuitamente.


Nos volvemos junto a Elena para contarle nuestra aventura para otro día volver con ella y realizar de nuevo el recorrido en el Magdaleno y dar un paseo por la península tranquilamente, ese otro día pudimos disfrutar algo más, pero la lluvia nos acabó echando.
Faro de Cabo Mayor