lunes, 30 de octubre de 2017

La Cárcel Modelo de Barcelona, cierre definitivo.

Pocas veces tenemos la oportunidad de visitar sitios tan cargados de historia y como en este caso, deja de tener el uso para el que estaba destinado. Aprovechando su cierre definitivo como institución penitenciaria se organizaron unas puertas abiertas para conocer sus entrañas.
Como pensamos que igual entrar con Éric iba a ser un problema, una vez allí vimos que fue un error, realizamos la visita por separado, por eso esta entrada tiene dos partes, la visión de Elena y la de Quim.

Interior de la Prisión

Quim

Desde que tengo uso de razón ha estado ahí, muchas veces he pasado por su lado, cuando lo hice por la calle Entença a veces veía las colas de la gente que iba a visitar familiares o amigos en su interior. Ha sido una prisión que nunca hizo honor a su nombre a lo largo de sus 113 años de historia, donde durante años los presos vivieron masificados y en la que  hubo diversos motines y huidas, además de ejecuciones, la última fue la de Salvador Puig Antich en 1974 con garrote vil, cuando se esperaba que fuese fusilado.


Cristal roto en la sala de comunicación
Andar por las instalaciones produce una sensación extraña, sabes para qué estaba destinada, pero nunca puedes imaginar la vida diaria a no ser que hayas entrado por la fuerza en un lugar así. Pasar días, meses, años en esas celdas no debe ser una experiencia agradable y menos convivir con otros presos a los que poco les importa donde estén para demostrar que son más fuertes que el resto.

Salvador Puig Antich
Los años se notan en las paredes, puertas, cerrojos, en sus pasillos, miles de personas han pasado por aquí, algunos de renombre y otros que se lo hicieron a fuerza de entrar y salir continuamente o de protagonizar algún motín o huida.

Barrotes
Después de visitar celdas con algunas huellas en las paredes de sus recientes habitantes y pasar por el patio, pasé por el departamento de paquetería donde falta una baldosa en el suelo, que es el lugar en el que estaba el garrote vil, una sensación opresiva te recorre el cuerpo cuando piensas para qué se utilizó ese lugar.

El lugar donde el tiempo transcurre despacio

Elena

Me tocó el segundo turno, al terminar Quim vino rápidamente a casa y yo con la moto en un ratillo me planté en la entrada de la cárcel. Mi primera vez en una prisión de este tipo, tan actual y la verdad es que sentía cierta emoción ante lo que me esperaba.


Uno de los patios.
Los presos que están gestionando las visitas para mi son el gran valor de la cárcel actual, ya que nos dan una versión propia y muy real de lo que es realmente vivir en una cárcel.


Sin salida
Las instalaciones ya las ha detallado Quim, galerías grandes y celdas pequeñas y sin ningún lujo. Yo tuve la suerte de entrar sola en alguna galería y más de una celda y me detuve a mirar las pintadas y frases que los presos hicieron en las paredes. De este modo es más fácil desplazarte mentalmente a lo que sería vivir allí, aunque creo que si no lo has vivido es imposible imaginarlo.


Pintada en una celda
Volviendo al punto central entre las galerías, nos detuvimos a charlar con un antiguo preso que nos explicó cómo había sido su experiencia (20 años allí). Reiteraba una y otra vez que la cárcel no rehabilita, sino que aburre y cuando el preso llega a ese punto es cuando realmente hace lo posible para no volver. Nos explicó también su vida al salir de La Modelo, la apertura de una empresa y como fue con el proyecto de empresa y toda su ilusión a la penitenciaría y los responsables le dijeron que no le podían avalar ya que estaría en contacto con coches y él estuvo en prisión precisamente por robarlos. Por suerte él no cejó en su empeño, pudo abrir el negocio por su cuenta y hoy en día ya cuenta con varios empleados. Lo que más me llamó la atención es que no es el relato que te esperas de un guía, ellos te cuentan lo que piensan y realmente no se si a los responsables les haría mucha gracia oírles...drogas, palizas, reyertas, huidas...realmente interesante.


Reflejos en el patio
Para terminar la visita, lo último que ves es el punto donde ejecutaban a los reos o les daban palizas interminables. Entre los ilustres Salvador Puig Antich, aunque hubo muchos más. El cuarto de los horrores le llaman. Ahora ya no hay silla, sino una sala con estantes y una luz en el techo que ilumina las baldosas de la época que se encontraban en el punto donde estaba el garrote vil.


Cerrojos por todas partes
Con el corazón encogido salí de la cárcel, sin poder evitar pensar que sería para ellos salir después de un tiempo encerrados. Durante días no me lo pude quitar de la cabeza. Una experiencia muy recomendable.

lunes, 23 de octubre de 2017

La Casa de les Punxes, bajo la sombra del dragón.

La modernidad y el modernismo se unen en un solo edificio dentro del Quadrat d'Or (Cuadrado de oro) en el cual se encuentra el precioso edificio de la Casa Terrades, aunque todo el mundo la conoce como la Casa de les Punxes y por fin se puede visitar desde el año 2016. 
Diseñado por uno de los grandes arquitectos de la época, Josep Puig i Cadafalch por orden del 
industrial textil Bartomeu Terradas Brutau, el cual iría destinado para las hermanas del empresario, 
Ángela, Josefa y Rosa. 


La fachada de Ángela
El edificio está inspirado en los castillos medievales, está coronado por 6 torres puntiagudas las 
cuales le dan el nombre popular y que destaca del resto de edificios que le rodean en la Avenida Diagonal.
Los detalles están por todas partes

La Visita 

A simple vista podemos ver un edificio, pero en realidad son tres, uno para cada hermana, para diferenciar las diferentes fachadas entre ellas, hay rasgos característicos que hacen alusión a cada hermana, con la guía que nos acompañó pudimos apreciar esos detalles externos, además de explicarnos historias interesantes y mostrarnos el magnífico trabajo que realizaron los artesanos que participaron en la construcción.

Grandes artistas participaron
La visita al interior la realizaremos accediendo por la entrada de la casa que perteneció a Ángela, con la audioguía que está incluida en el precio de la entrada, podremos comenzar la visita por la planta principal, que nos conducirá a través de la leyenda de Sant Jordi por algunas de las estancias de la casa y vivirla en primera persona a través de una puesta en escena preciosa, lo han hecho tan bien en la Casa de les Punxes que creeréis notar el aliento del dragón, cuidado...

Podrás vivir la leyenda de Sant Jordi
Después podremos continuar la visita descubriendo los detalles arquitectónicos de la casa, su historia y datos interesantes sobre la famosa leyenda de Sant Jordi tanto en el mundo como la presente en el edificio. 


Quim muy atento
Posteriormente podremos acceder a la azotea, en las diferentes torres podremos hacer un recorrido por la vida del arquitecto y apreciar el trabajo del resto de los artistas que colaboraron en la construcción y como no, disfrutar de las estupendas vistas que se ven desde este privilegiado edificio. 
Un trabajo artesanal
Así que ya sabéis, si queréis conocer un edificio emblemático, quedaros fascinados con la leyenda de Sant Jordi a través de la experiencia que nos propone la Casa de las Punxes y descubrir sus secretos, hacer una visita a esta magnífica construcción la cual no os dejará indiferentes. 


Vistas espectaculares
Agradecemos a Casa de les Punxes y a Musement por abrirnos las puertas de este edificio singular.

Añadir leyenda

lunes, 16 de octubre de 2017

Santo Antao. Percebes con entrada y salida.

Seguro que os estaréis preguntando a qué se debe el título, pues seguir leyendo y pronto lo descubriréis.

Trotando junto al mar
Llegados a Vila das Pombas a los pies del valle de Paul, nos dirigimos a nuestro alojamiento el cual nos parece raro que tengamos que pasar bajo una casa y seguir un camino poco transitado al lado de unos plataneros, pero resulta que ese es el atractivo, entre plataneros y campos de caña de azúcar está Aldeia Jerome. Éric va directo a un carrusel de caballos que subirá infinidad de veces en los dos próximos días. Una vez dados de alta nos muestran la habitación, le preguntamos si es toda la estancia, ya que tiene un salón grande, cocina, dos habitaciones, baño, ¡nuestra primera casa en Barcelona era más pequeña!

Vila das Pombas
Nos acomodamos, o sea explotan las mochilas, así que decidimos salir a conocer el entorno junto al océano, yo (Quim) empiezo a encontrarme un poco raro pero no le doy mucha importancia y seguimos paseando, a la vuelta me sigo encontrando cada vez peor por lo que decido tumbarme en la cama y a los pocos minutos Elena y Éric alucinan cuando salgo catapultado de la cama, intento en vano taparme la boca, pero la erupción es inminente e incontrolable y los puñeteros percebes explotan en mi boca como si no hubiese un mañana, como no llego a tiempo se puede seguir mi rastro a través de ellos hasta el lavabo donde acaban de salir los demás. Está claro que no estoy hecho para los lujos.

El talón de Aquiles de Quim
Hecho polvo me voy a dormir y Éric y Elena van en busca de la cena al Restaurante Veleiro que pertenece a los mismos dueños que el que hay en Ponta do Sol, irónicamente donde comí los Percebes que me han atacado impunemente.

El Valle de Paul desde el inicio de nuestra ruta

Al día siguiente mi cuerpo se ha recuperado y me levanto hambriento, el desayuno es en la terraza con unas vistas increíbles del entorno, esta vez no estamos solos y hay más gente menos mal.

Platanero
Con fuerzas renovadas vamos en busca de un transporte para subir a Ribeira Grande para poder descender andando por el valle de Paul, encontramos uno, ¿adivináis que nos costó? ¡1000 escudos!, da igual a donde vayamos, siempre nos cuesta lo mismo, con la excusa de subir como taxi nos sale más caro, si tenéis más tiempo podéis esperar a uno que suba con gente y os saldrá más barato.

Productos de O Curral
Cuando se acaba la carretera adoquinada nos bajamos, un hombre nos informa que si caminamos un par de minutos hacia arriba podremos disfrutar de una visión increíble del valle, así que allí que vamos. No nos engañó, la vista es espectacular, después de disfrutar del paisaje comenzamos el descenso, Éric no tiene muchas ganas de caminar por lo que enseguida se sube a un medio de transporte, esta vez me toca a mi, por lo que le acomodamos en la manduca y a disfrutar de los 6 quilómetros que faltan hasta abajo...

Seguimos bajando
El valle es espectacular, vamos atravesando pequeñas aldeas y saludando a la gente con la que nos vamos cruzando ya que todo el mundo te corresponde, el cielo poco a poco se va cerrando. Descubrimos un restaurante curioso justo sobre la hora de comer, bueno falta casi una hora pero como tardan tanto mejor prevenir, se llama O Curral y la mayoría de los productos son de proximidad, de su propio huerto y los licores como el grogue lo hacen ellos con una gran variedad de sabores de frutas de la zona.

Cualquier lugar es bueno para hablar
Disfrutamos de la comida y proseguimos la ruta descendiendo poco a poco, el cielo ya se ha tapado, por lo menos el sol no nos castiga con sus rayos, pasamos cerca de una especie de piscina de agua en donde hay un montón de niños y adolescentes refrescándose y pasándolo en grande. Cuando ya llevamos unas cuantas horas de camino, parece que nunca llega el final, vemos a un par de hombres que con los pies descalzos se acercan por la orilla del río cargados con un montón de plátanos sobre los hombros para dejarlos en la carretera y nosotros quejándonos.

Niños refrescándose
Al fin divisamos Vila das Pombas y se renuevan los ánimos, cuando estamos cerca del alojamiento oímos una trompeta sonar y pensamos que hay alguna fiesta, pero al girar la esquina nos encontramos un cortejo fúnebre y claro nos quedamos parados, no nos lo esperábamos, andando se dirige tras el féretro una gran cantidad de gente en dirección al cementerio, esperamos a que pasen y en una tienda que hay cerca del hotel cogemos bebidas fresquitas para recuperarnos.

Éric y Quim investigando.
Para cenar elegimos el Restaurante Atlántico en el centro del pueblo, en donde también suele haber música en directo, nos sentamos en la terraza colgada sobre la playa donde rompen las olas, pero la lluvia nos echa al cabo de un rato y nos tenemos que refugiar en el interior, el local es curioso y se come bastante bien, después de disfrutar de la cena nos recogemos que estamos reventados.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Descubrimos la isla de Santo Antao

Nuestro ferry a la isla de Santo Antao salía prontito, así que a las 5,30h Quim tocó diana y al rato me incorporé yo. Dejamos gran parte del equipaje en el hotel, incluido el carro, ya que ir con todo a la otra isla era una locura. Así que repartimos los bultos y bajamos hacia el puerto.

Isla de Sant Antao desde el ferry.
Quim llevaba a Éric medio dormido en la mochila y a mi me tocaba llevar la ropa. Aunque creo que ya lo hemos comentado, en este país a la mínima sudas como si no hubiera un mañana y que fueran las 6,25h no iba a ser un excluyente. Aunque habíamos madrugado, llegábamos un poco justos así que el paseo no fue muy tranquilo que digamos. Esto tuvo consecuencias y cuando llegamos Quim se había convertido en Bob Esponja, nunca jamás de los jamases le había visto sudar de esa manera, le caía a chorros por los brazos. Esperanzado fue al baño del ferry a refrescarse y cambiarse de camiseta, pero ¡Oh, error! No había agua, por lo que sofocarlo iba a ser más complicado.

Aeropuerto de Ponta do Sol
El ferry se fue llenando y salimos puntuales rumbo a la isla de Santo Antao. Según salimos del puerto, nos repartieron bolsas por si alguno se mareaba, como así fue. Creo que era un día muy tranquilo, aún así pudimos ver como lo pasaba mal a más de uno. ¡Viva la biodramina!

El paisaje chulísimo y la luz preciosa para hacer fotos. Además estaba bastante despejado y con mucha visibilidad, de modo que disfrutamos muchísimo del trayecto.

Puerto Ponta do Sol
Nada más llegar al puerto de Cidade Nova, te encuentras un montón de aluguer que esperan para llevarte a cualquier rincón de la isla. Se llenan rapidísimo y realmente salimos enseguida rumbo a Ponta do Sol, donde pasaríamos un par de días. Desde hace no mucho tiempo, han terminado las obras de la carretera que va por la costa, por lo que la mayoría de los recorridos se hacen por ahí, a no ser que vayas a una localidad de la montaña o quieras ir expresamente, ya no atraviesan la isla por las montañas.

La carretera es una pasada, enseguida el paisaje se vuelve alucinante y es inevitable sentirte en la isla de la serie Lost. Montañas a un lado, repletas de vegetación y el océano al otro lado, una mezcla alucinante. Disfrutamos muchísimo del recorrido, por donde poco a poco se iban quedando parte de nuestros compañeros de aluguer. Finalmente llegamos nosotros solos a Ponta do Sol, donde el conductor nos dejó en la puerta del alojamiento. Trilhas e Montanhas donde nos recibió Alcina, una mujer muy agradable que nos hizo sentir muy cómodos y nos ofreció información de la zona. De nuevo solos en el alojamiento, por lo que podíamos estar a nuestras anchas.

Barcas en el puerto de Ponta do Sol
Dejamos las cosas y nos fuimos a investigar el pueblo y a comer. Aquí está la antigua pista de aterrizaje que se dejó de utilizar a raíz de un accidente donde murieron catorce personas. Es realmente pequeña y por lo que leímos complicada, por lo que actualmente la única manera de llegar a la isla es en ferry.

El puerto de Ponta do Sol es fotogénico al 100%. Barcas pesqueras llenas de color que van llegando a cuentagotas. Los pescadores limpian y cortan el pescado en el mismo puerto, donde se pesa y vende casi en el momento. Es una zona rocosa, por lo que allí mismo te encuentras gente pescando y buzos que sacan pulpos y morenas por lo que pudimos ver.

Barca en el puerto

Para comer no hay demasiados sitios, nosotros terminamos en Gato Preto, regentado por un suizo muy amable, que estuvo atento continuamente. Ofreciéndonos no solo buena comida sino información de la zona, libros de naturaleza....estuvimos genial! Poco a poco se fueron metiendo las nubes y al salir ya llovía, por lo que la tarde no prometía demasiado. Así que rumbo al hotel donde pudimos ir a descansar un ratillo, de vez en cuando no está mal, ¿no?

A estas alturas del viaje Éric no iba muy fino de la barriguilla, así que parada en el super donde se había ido la corriente y tuvieron casi que reunirse para vendernos unos plátanos (una operación muy complicada) ¡Al final lo consiguieron! Mientras merendábamos tomando el aire, otro puntazo de esta isla ya que no hace tanto calor, se nos acerco una mujer que al oír que hablábamos castellano nos quiso conocer. Se llama Doris y estuvo viviendo unos años en Canarias, ahora regenta un hotel en Ponta do Sol, de nuevo la morabeza y el buen rollo de los cabo verdianos que te hacen sentir tan bien.

Limpiando el pescado en el puerto
Con este tiempo poca cosa, así que nos dejamos caer de nuevo por el puerto a disfrutar del ambiente y del paisaje. Terminamos cogiendo comida para llevar en un restaurante junto al puerto, O Veleiro, está bastante bien y tienen una terraza muy agradable, eso sí el servicio muy lento, exactamente igual que en el resto de los restaurantes que probamos.

¡NOS VAMOS A FONTAINHAS!

Al día siguiente amaneció con buen tiempo, así que desayunamos la mar de bien en el hotel y nos fuimos rumbo al pueblo en busca de un aluguer (700 escudos) que nos llevara a Fontainhas. Estando en esta zona es una excursión obligada, ya en la guía pone que es uno de los pueblos con más encanto de la isla, como bien pudimos corroborar. Ya subiendo empezamos a alucinar con el paisaje, a cada giro de curva un nuevo descubrimiento, montañas que llegaban entre acantilados hasta el agua o pequeñas calas, a rebosar de vegetación y de repente un pueblo colgado de cortados y montañas.

Carretera a Fontainhas
Fontainhas es una pequeña aldea, pudimos comprar agua en un pequeño bar y enseguida salimos a hacer fotos y emprender el camino de vuelta a Ponta do Sol caminando. Esta excursión se puede hacer lógicamente caminando tanto a la ida como a la vuelta, pero teniendo en cuenta que la ida es una subida constante y que íbamos con Éric, que con tres años no camina demasiado, pensamos que lo acertado era solo bajar caminando. Así lo hicimos, disfrutando con más detenimiento del mismo paisaje visto desde el coche, pero deteniéndonos a cada paso, para hacer fotos, saltar en charcos y descubrir rincones.

Panorámica de Fontainhas
Por la tarde de nuevo entraron las nubes, comenzábamos a coger el pulso a la meteorología de la isla, ya que esto mismo nos sucedería el resto de los días. Buen tiempo por la mañana y por la tardes nubes y en ocasiones lluvia.

Una buena caminata requiere de un premio en forma de bebida y comida, así que volvimos al restaurante O Veleiro, donde esta vez disfrutamos de su terraza. En este país si hay algo barato son los percebes, sí sí los percebes, así que por unos 5,50€ al cambio nos metimos una buena ración entre pecho y espalda. ¡Muy buenos!

Paisaje en la excursión a Fontainhas
Con las barrigas llenas volvimos al hotel para asearnos y coger los bártulos ya que esa noche dormiríamos en Paul. De nuevo un aluguer, el mismo que nos había llevado a Fontainhas, nos llevó por 1000 escudos hasta la Aldea Jerome, nuestro alojamiento en la localidad de Paul.

domingo, 1 de octubre de 2017

7 años, ¿en el Tibet? No, de blog.

El 2 de octubre hará 7 años que escribimos nuestro primer post, nunca lo hemos celebrado, sobre todo porque somos un poco despistados o coincidía que estábamos de viaje.

Elena en Vietnam
Llevamos muchos años viajando, juntos desde que empezó nuestra relación, no hemos parado. Pero hace 7 años decidimos abrir un blog, fue una propuesta de Elena ya que nos íbamos a Vietnam y de esta manera la familia sabría de nosotros. Fue una experiencia que nos gustó mucho, además como nos gusta mucho la fotografía, de hecho Elena es Fotógrafa, era una oportunidad de mostrar las imágenes que íbamos haciendo.

Navegando en la Bahía de Halong
Durante estos años hemos ido contando nuestros viajes a través del blog y los últimos nos hemos implicado más con la comunidad viajera, hasta que no entras en este mundillo no te das cuenta de la gran cantidad de blogs que existen sobre esta temática, la verdad es que a parte de las guías de viaje son una fuente de información que muchas veces nos descubre opciones que no encontramos en los libros.

Selfie en Turquía
El año pasado entramos a formar parte de la asociación Barcelona Travel Bloggers, para aprender más de otros compañeros que comparten la misma afición, aquí hemos conocido a mucha gente que disfruta viajando como nosotros y contándolo, además de compartir conocimientos y tener otras ventajas para conocer lugares próximos a nosotros.

Esperando en una parada de bus en Vietnam
No solo hacemos viajes en vacaciones, también hacemos escapadas y desde hace algún tiempo las vamos subiendo al blog, un aliciente que motiva nuestras salidas es Éric, nuestro pequeño que se sumó a nosotros en el 2014 y que le estamos contagiando el gen viajero, ha estado en Portugal, Escocia, Marruecos, Francia y Cabo Verde y de momento le encanta.

Subiendo para ver el Fitz Roy en Argentina
Nuestra manera de viajar con el nacimiento de nuestro hijo ha cambiado, pero no hemos dejado de salir, este último viaje fue más parecido a lo que hacíamos antes de que él estuviera, pero los alojamientos son de mejor calidad.

Buscando cigüeñas en Cigoc, Croacia
Quién sabe, puede que en el futuro seamos tres autores, de momento ya empieza a hacer fotos, cuando sepa escribir…

Con nuestra amiga Nuri en Turquía
Viajar nos ha enseñado mucho, aparte de conocer lugares increíbles, también nos ha encantado conocer a mucha gente con la que nos hemos cruzado, hemos tenido experiencias divertidas y otras no tanto, pero no todo es perfecto.

El primer viaje de Éric a Portugal
El futuro es seguir viajando, haciendo excursiones, escapadas, poder contarlo y mostrarlo con nuestras fotos, llevamos tiempo pensando en migrar a Wordpress, pero vamos lentos.

En St. Andrews, Escocia
Los viajes que hicimos antes del blog están en el archivo y no sabemos si algún día haremos algo, ya que nos gusta contar las cosas cuando son recientes, también se suma el hecho de que las fotos de esa época están en diapositiva y hay que escanearlas, tendremos que pensar algo.

Nuestro último viaje a Cabo Verde