martes, 19 de diciembre de 2017

Isla de Santiago. En Tarrafal visitamos el campo de Muerte Lenta

Sí, aunque parezca increíble en este lugar tan bonito existió uno de esos lugares creados por la crueldad humana y que tanto daño han hecho. Construido por el gobierno portugués en 1936 para enviar a presos políticos y a cualquiera que se le pusiese por en medio que pudiese amenazar la estabilidad del país.

Playa Mar di Baxu
El día lo empezamos con el pie cambiado, salimos de la pensión y nos pusimos a buscar un lugar donde almorzar sin mucho éxito, el concepto de ellos es diferente al nuestro y el único lugar que encontramos solo nos ofrece hamburguesas y el plato típico de Cabo Verde, la cachupa, un poco fuerte para nosotros. Casualmente nos cruzamos con la dueña de la pensión y nos informa que tenemos el desayuno esperándonos en el restaurante de ellos, que nos debería haber informado el primer día, le decimos que igual no nos entendimos bien y dándole las gracias nos dirijimos hambrientos hacía a allí, donde una suculenta variedad de ingredientes nos estaba esperando y que casi nos perdemos, somos un caso.

Con mejor cara hacemos algunas fotos en la playa y encontramos un grupo de mujeres junto a las barcas de los pescadores donde les hacemos algunas fotos y nos reímos con ellas ya que alguna se anima y hace bromas, nos lo pasamos muy bien.

Mujeres esperando a los pescadores
De aquí vamos a la búsqueda de un medio de transporte, ya que el campo de concentración se encuentra en las afueras de Tarrafal, para poder ir le preguntamos a un policía cúal sería la mejor manera y nos dice que lo idóneo es ir en pickup, un servicio que hay por todo Cabo Verde y que en la caja de la parte trasera cubierto por un toldo hay dos tablones para ir sentado, es el medio más barato en las islas. Hablamos con el dueño y por 2€ nos dejaba en la puerta, eso todos no por persona, si lo hubiéramos descubierto antes...

Nos subimos en la parte trasera y en seguida se puso en marcha, por el camino cogimos a otro pasajero, nos lo pasamos muy bien por que era una novedad aunque no es muy cómodo, el hombre se pasó la entrada y tuvo que dar marcha atrás pero nos dejó en la puerta.

Una ventana, por las dudas ;)
En seguida aparecieron unos niños pequeños pidiendo dinero, ya habíamos leído que nos los encontraríamos, es mejor no dar dinero porque los acostumbras a mendigar.

Hay una taquilla en la entrada con dos mujeres con una acumulación de aburrimiento considerable y sin rastro de Morabeza por ninguna parte, la entrada solo cuesta 100 escudos menos de 1€. Las dejamos atrás con su enemigo el tiempo y nos adentramos en este campo de horror.

La visita.

Nunca habíamos estado en un lugar así y la verdad es que sientes una sensación extraña, aunque sabes lo que ha ocurrido es imposible llegar a imaginar el sufrimiento de las personas que tuvieron la desgracia de pasar por allí y algunos pagar con sus vidas la estancia.

Desde la entrada se ve el puesto de socorro
En el centro está el puesto de socorro y en su interior algunos paneles informativos explicando las duras condiciones a las que se enfrentaban a diario los presos. Tenían prohibido hervir el agua, entre los prisioneros había una red de solidaridad y fabricaron filtros con piedra volcánica para el agua, distribuían los pocos medicamentos que tenían, entre otras tareas.

Uno de los barracones grandes
Durante el periodo que estuvo abierto el centro perdieron la vida 36 personas, la mayoría provocada por una fiebre del agua negra que provocaba la picadura de los mosquitos. La enfermería una vez que la recorres ya te das cuenta que sus dimensiones son ridículas dadas las dimensiones del campo, esa también era una razón de presión hacia los presos, la escasa atención médica y sin medios.

La cocina
También se utilizaba la alimentación como arma para maltratar a los presos, la comida era de muy mala calidad y en cantidades pequeñas, a través de ella también contraían enfermedades.

La espantosa Holandinha
Los barracones en los que encerraban a los prisioneros eran enormes salas diáfanas con unas duchas y lavabos desproporcionados para el volumen de personas que podrían albergar, incluso vimos una minúscula celda a la que llamaban la "Frigideira" que más tarde fue sustituida por la "Holandinha" una celda oculta en el interior de otra construcción sin luz y de dimensiones ridículas para doblegar la voluntad de los presos.

Puerta de una de las zonas de aislamiento
En mayo de1974 por fin dejó su actividad este centro por el que pasaron 340 personas compuesto por portugueses, angoleños, guineanos y cabo-verdianos a los cuales cuando entraban en este campo de tortura se les recibía diciéndoles "A Tarrafal se viene a morir", por suerte muchos de ellos consiguieron sobrevivir a las duras condiciones.

Descansando de la visita

Vuelta a Tarrafal


De vuelta al pueblo nos subimos a otra pickup, a Éric le encantaba la idea y a Elena también le hacía ilusión volver a utilizar este medio de transporte. Ya era la hora de comer así que hicimos caso a Viviani y fuimos al Restaurante Vistamare junto a Mar de Baixo en la playa, el local está muy bien y nos dimos el capricho de comer espaguetis con gambas, riquísimos. Fue la comida más cara del viaje, pero aún no nos habíamos dado ninguna concesión así durante el viaje.

Playa Mar di Baxu
Nos acercamos al centro en busca de un aluguer y en seguida un hombre nos ayudó a conseguir uno, tras las vueltas de costumbre por el pueblo y recoger a más gente salimos hasta los topes, no cabía ni un tornillo a martillazos, pero aún así subió más gente, volvimos sin ningún incidente a Praia tras hacer el mismo recorrido que el día anterior.


lunes, 18 de diciembre de 2017

Isla de Santiago. Intentamos ir a Tarrafal ¡Menuda odisea!

Por ley de vida todo lo que empieza se acaba y por desgracia este viaje está llegando a su fin, así que vamos a quemar los últimos cartuchos y cruzaremos toda la isla de Santiago para visitar Tarrafal, donde descubriremos una de esas huellas en la historia que marcan para siempre.

Mercado de Sucupira
La noche no fue muy divertida debido a las múltiples picaduras que teníamos de los mosquitos, estamos acribillados. Después del desayuno dejamos gran parte de nuestro equipaje en el alojamiento de Viviani's y salimos a la busqueda de un taxi, a unos 100 metros nos divisó uno que se dirigió hacia nosotros sin haberlo llamado, somos un blanco fácil :-)

Le pedimos que nos llevase a Sucupira que es de donde salen los aluguer, pero cuando le preguntamos si salían desde allí los que van a Tarrafal nos dijo que era en otro lado, vamos que dió la vuelta al mercado, pero aquí nos pasó algo que en todo el viaje no tuvimos la experiencia de vivirlo hasta ese día.

Cabo-verdiano
Como si se tratase de una escena de la película Guerra Mundial Z comenzaron a aparecer tíos desde todos los ángulos posibles y se abalanzaron sobre el taxi gritando como desesperados ¡Tarrafal! ¡Tarrafal!, como en todo el viaje no nos había pasado nada parecido miramos a nuestro taxista con cara de asombro preguntándole si esto era normal, su sonrisa no tenía otro significado.

Vendedora 
En cuanto paramos nos abrieron las puertas y sin parar de gritar como locos seguían motivándonos negativamente para ir a Tarrafal en sus aluguer, no sabemos quién es el asesor de marketing que tienen, pero a nosotros nos estaban entrando ganas de darnos la vuelta, además de preocuparnos por Éric y pedirles que se relajasen porque lo estaban asustando, para nuestra sorpresa Éric no colaboraba en nuestro argumento ya que estaba flipando y curiosamente sonreía ante esta situación extraña.

La situación era absurda, Elena por su lado intentaba que dejasen de gritar con medio pie fuera del taxi, por mi lado me encontraba en la misma situación, pidiendo que se calmasen y que gritando no íbamos a ninguna parte, de repente se medio calmaron y cabrearon porque Elena había cerrado el trato con uno de los que menos gritaban y mostraban más educación, así que conseguimos abandonar del todo el taxi y nos resguardamos en el aluguer de este hombre.

Sierra Malagueta
Si pensabais a estas alturas que ya nos íbamos a Tarrafal estáis equivocados, si habéis leído alguno de nuestros posts de Cabo Verde, los aluguer salen cuando están llenos o casi, así que empezó nuestra espera junto con el calor que también nos acompañaba en este viaje. Mientras iban pasando vendedores que nos ofrecían sus mercancías aprovechábamos para ir haciendo fotos, beber agua y muy lentamente veíamos que iban sumándose pasajeros a nuestra expedición, ya eran las 11 de la mañana y empezábamos a desesperarnos después de una hora de espera.


Cuando por fin nos ponemos lentamente en marcha comenzamos el paseo por Praia, una de nuestras compañeras de viaje se ha empeñado en recoger las compras que ha ido realizando, así que vamos a buscar unas telas, un colchón, nos acercamos a un barrio a por otras pasajeras, en todas estas tareas la mujer del colchón se había bajado para seguir con sus negocios y más tarde cuando la recogimos mirando sus cosas decía que le faltaban un par de zapatos de una bolsa que había dejado, yo estaba al lado de la bolsa y puedo asegurar que nadie la tocó, hasta que se quedó medio tranquila no paro de tocar las narices con el tema.

Juegos refrescantes
A todo esto volvimos al puñetero punto de partida en Sucupira, nosotros ya estábamos un poco hasta las p..lo.t..s, era una situación surrealista, para acabar con la paciencia de todos o por lo menos de los que no somos de Cabo Verde, una pasajera quería comprar plátanos, el producto que se vende hasta debajo de las piedras por todo el país, ¡tiene que ser ahora! suerte que esta transacción duró poco y ¡por fin! salimos hacia Tarrafal, ya habían transcurrido 2 largas horas desde que subimos al aluguer.

Cuando estábamos saliendo de Praia la mujer de los plátanos, la llamaremos platanera, nos hizo parar en medio de la carretera para ir a buscar a alguien que también iba a subir, pero parece ser que no estaba, hasta el conductor que parecía que no tenía prisa se impacientaba, cuando vimos que subía por un muro para proseguir su búsqueda todos flipamos en colores, el conductor preguntó si se había dejado algo de valor en el vehículo y al comprobar que no, metió primera y allí se quedó la platanera. Ya nos veíamos otra hora esperando.


Con la tranquilidad de saber que realmente estábamos de camino a Tarrafal nos relajamos un poco más y ya no le dimos tanta importancia al hecho de que de vez en cuando se fuese parando y subiendo más gente hasta que ya no cabía ni un alfiler. Fuimos atravesando la isla y nos dimos cuenta de que Santiago es más bonita de lo que nos habíamos imaginado, verde con una zona montañosa preciosa y cuando atravesamos el parque natural de Sierra Malagueta nos dimos cuenta que hubiera estado bien haberlo visitado, pero qué le vamos a hacer.

Por fin llegamos a Tarrafal, sobre las 13h del mediodía después de haber subido a las 10h, todo esto para hacer algo más de 60 kilómetros, para volverse loco. Nos dejaron en el alojamiento que habíamos contratado a través de Airbnb, el cual es una pequeña Pensión, nos recibió una adolescente que nos explicó como iba todo, que no había agua caliente y que podíamos comer en el Restaurante Sol e Luna que también es de ellos, la pensión tiene el mismo nombre. Comimos muy bien y conocimos a la dueña, todo el mundo muy agradable como suele ser aquí.

Partido de fútbol
Después de comer, como hacía mucho calor fuimos a nuestra calurosa habitación para sudar más y cuando el sol no machacaba tanto nos acercamos a la playa del mismo nombre del pueblo y disfrutar de sus aguas. Nos lo pasamos muy bien y la gente muy maja, un montón de chicos empezó un multitudinario partido de fútbol el cual estuvimos viendo durante un rato y casi nos pasan por encima ya que ocupaban una gran extensión de la playa, pero el chico que casi nos atropella con una sonrisa se deshacía en disculpas y le correspondíamos con las nuestras aceptándolas.

Volvimos a la pensión y así prepararnos para la cena, vimos que Le Buzio lo ponen muy bien en Tripadvisor y para allá que fuimos, solo hay pescado y lo más importante, fresco. El local está en un patio de la casa colindante que en su interior tiene algunas mesas, pero se está mejor fuera, aquí también hacen música en directo pero esa noche no tocaba. Los camareros son muy amables y uno de ellos enseñó a Éric un coche eléctrico del hijo del jefe y como no, Éric encantado.

Puesta de sol
Cenamos muy bien a pesar de un mal entendido que hizo que uno de los platos llegase más tarde, así que caminando volvimos a nuestra calurosa habitación, en este pueblo no hay problema para moverse, es más seguro que las grandes ciudades.

Ya que llegar hasta Tarrafal nos ha hecho extendernos más de lo habitual, en un segundo post os contamos la visita.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Mercados navideños en Barcelona

Cuando llegan estas fechas ya estamos pensando en la Navidad, compras, belén, árbol, es un no parar. Si además se añade que tienes niños lo vives diferente, ya que para ellos todo es llamativo, las luces de las calles, adornar la casa, todo es diversión y según la edad vas viendo que lo vive diferente.

Nosotros cada año visitamos un par de ferias de Barcelona para empezar este primer contacto y que Éric se vaya contagiando de estas fechas, una es la feria de Santa Llúcia y la otra la feria de Navidad de la Sagrada Familia, además a este pack agregaremos la feria de reyes de la Gran Vía, aunque no acostumbramos a ir también es bastante importante en la ciudad.

Éric disfrutando de las puestos de venta
Además de curiosear y hacer alguna que otra compra, la ubicación de estos mercados temporales os dará la oportunidad de visitar la zona en la que están.

Feria de Santa Llúcia

Esta para nosotros es la Feria de las ferias de la Navidad, si no la visitamos es como que aún no ha empezado. Tiene un pasado de ¡más de 230 años!, tradicional sí que es.
Antes estaba ubicada justo en frente de la Catedral los de pesebres y el resto alrededor de ella, pero los pasos para los peatones eran muy estrechos y alguien con cabeza decidió desplazar la feria unos metros y ubicarlo  en la Avda. Catedral, ahora es más cómodo, pero los días de mucha afluencia suele haber atascos de gente.
Con casi 300 paradas si no encuentras aquí lo que buscas tienes un problema, multitud de accesorios para el belén de diferentes escalas y calidades y muchos adornos, además de paradas de artesanía.
La situación de esta feria es inmejorable, desde aquí se puede visitar el centro histórico, las zonas comerciales, el Mercat de Santa Caterina.

Este mercadillo está abierto desde finales de Noviembre hasta el 23 de Diciembre.

Tiós a mogollón

Feria de Navidad de la Sagrada Familia

Este mercado como ya habéis podido intuir está al lado del famoso templo, empezó a instalarse en los años 60. Aquí podréis encontrar los accesorios típicos y necesarios para una navidad perfecta :-) Abetos, adornos, adelantar algún regalo en las paradas de artesanía, incluso hay productos de alimentación de proximidad, turrones, quesos, etc... Vamos, que casi lo vais a poder conseguir una gran parte de lo necesario para estas fechas.

Pasear y admirar la Sagrada Familia
Está ubicado en la Plaza de la Sagarda Familia y suele estar desde finales de Noviembre hasta el 23 de Diciembre. Desde aquí podréis también visitar el templo o dar un paseo por la Avda. Gaudí hasta el Hospital de Sant Pau una construcción modernista impresionante.


Feria de Reyes

Esta última pero no menos importante es la ideal para los niños, tiene multitud de paradas de juguetes, productos tradicionales y artesanales, cuenta con alrededor de 200 puestos y unas cuantas churrerías ambulantes que ayudarán a calentar el cuerpo en estos días de frío.

Tiempo de azúcar
Está ubicado en la Gran Vía de Les Corts entre las calles Muntaner y Calabria, suele estar desde mediados de Diciembre hasta el 6 de Enero, así seguro que podrás hacer las compras de última hora.

Lo recomendable para acercarse a cualquiera de estos mercados es hacerlo en transporte público ya que por estas fechas las zonas suelen estar bastante congestionadas y acabaréis de los nervios con el tráfico.

Seguro que encuentras lo que buscas

lunes, 11 de diciembre de 2017

Vuelta a Sao Vicente. Mindelo y Calhau

Llegamos al Moreno´s en Mindelo bastante pronto. Allí nos estaba esperando Elsa para darnos las llaves y recibirnos con una gran sonrisa. Estábamos contentos de volver a esta isla, ya que nos quedaban sitios por descubrir y Mindelo es una ciudad que nos cautivó nada más llegar. Tiene algo especial, no se muy bien cómo explicarlo ya que no tiene una arquitectura preciosa, ni rincones mágicos, pero emana un ambiente que llena y que nos hizo sentir muy cómodos.

De paseo por Mindelo
El plan del día era irnos de excursión a Calhau, al otro lado de la isla, que teniendo en cuenta que es bastante pequeña no iba a suponer una super excursión. Es una zona de pescadores a la falda de un volcán y con playa de arena blanca incluida. No hay mucho más, un paisaje realmente chulo, desértico y lunar, el océano y un solo restaurante donde poder abastecerte.

Cogimos un aluguer en la plaza Estrela, que es donde paran todos y no tardó demasiado en llenarse. Ya plenamente acostumbrados a este medio de transporte, nos lo tomamos con mucha calma y hasta Éric ha aprendido que aquí hay que tener paciencia.

¿Pensando en el próximo destino?
A lo largo de los 20kms del recorrido los lugareños se fueron bajando en pequeñas aldeas y al final solo quedábamos cuatro guiris empeñados en descubrir otro rincón de Cabo Verde.

Como llegamos al medio día, decidimos que lo mejor era empezar por la comida. Como he mencionado solo hay un restaurante, el Hamburg, así que no hay mucha pérdida. Comimos bastante bien y en seguida Éric que a estas alturas del viaje no andaba muy fino de la barriga, se quedó dormido. Así que ahí nos tenéis, a plena solana (ya he mencionado que es bastante desértico) tuvimos que improvisar un lugar para que el peque durmiera. A lo superviviente, con un pareo, dos palos que encontramos, piedras y alguna cuerda, conseguimos hacer un toldo para protegerle del sol y que durmiera. Nosotros todo emocionados y al tumbarle no tardó ni medio minuto en abrir los ojos...¡era para vernos!
A ver si encontramos el restaurante

El caso es que emprendimos nuestra aventura en busca de animales entre las rocas, donde descubrimos unas babosas bastante rarillas y estuvimos jugando un buen rato en el agua. Ya nos tocaba un momento así.

El último aluguer sale a las 17h de Calhau, y como no teníamos ganas ni de pagar un taxi ni de volver a pie, lo cogimos y emprendimos la vuelta a Mindelo.

Las barcas de los pescadores
En este país hay muy pocos parques, prácticamente inexistentes, pero descubrimos uno repleto de columpios que se llama Nhô Roque. Tiene hasta servicios para los peques, la verdad es que nos sorprendió gratamente,  por fin un sitio en condiciones para ellos. Lo malo es que como Éric andaba regulín, no tenía mucho ánimo de parque, así que terminamos cenando bastante pronto en un restaurante muy cercano, el Elvis-Restobar. Un sitio recomendable sobretodo porque los precios son realmente asequibles y la calidad no está nada mal. Eso sí, una vez más tuvimos que dar rienda suelta a nuestra paciencia, el servicio lento no, lo siguiente...pero nada fuera de lo habitual en este país.

Al día siguiente Quim para no perder su costumbre, puso el despertador y como siempre nos levantamos antes de que sonara. Todo el viaje empeñado en lo mismo...es un tío de costumbres. El caso es que por la tarde salía nuestro vuelo que nos llevaría a la casilla de salida, la isla de Santiago y teníamos que salir del hotel sobre las 18,30h. Así que dejaríamos las mochilas allí y pasaríamos el día en Mindelo.

El volcán junto al pueblo
Llevábamos días debiéndole a Éric un rato de playa en condiciones y teniendo esa tan chula cerca del hotel, hubiera sido un pecado no ir. De modo que tras el desayuno pusimos rumbo a la playa de agua celeste y arena blanca, la mejor de todo el viaje, la Playa de Laginha.  Al llegar vimos a un hombre en silla de ruedas junto a la caseta del socorrista, esperaba a que le acompañara al agua, el problema llegó cuando tuvieron que sortear un escalón que había al entrar en el mar y el socorrista solo no podía, Quim fue a ayudarle y por fin el hombre se pudo bañar tranquilo. Más complicada fue la salida, pero al final entre tres lo consiguieron, nos pareció un gesto muy chulo por parte del socorrista, ya que le estuvo acompañando en el baño todo el tiempo.

Pasamos una mañana muy divertida de playa, disfrutando como locos y jugando sin parar. Lo malo es que todo se acaba y antes de las 12h volvimos al hotel para poder ducharnos antes de la hora de salida.

Explorando
Pusimos rumbo de nuevo a la plaza Estrela, pero esta vez para hacer algo básico en todos los viajes, lavar la ropa. En esta plaza hay una lavandería, así que dejamos todo allí y nos dijeron que en unas 2h estaría preparado.

Fuimos a comer al mismo sitio donde cenamos, pero nuestra sorpresa es que de día está repleto de moscas y es bastante molesto la verdad, pero bueno pudimos comer más o menos bien y de ahí directos a una heladería donde por fin probamos los helados super cremosos de Cabo Verde. Tienen una textura super extraña, e incluso te da la sensación de que no están tan fríos, no se qué llevan pero están muy buenos.

Diversión para Éric

Nos volvimos a encontrar a Paco, ese chico tan entrañable del que os hemos hablado en algún otro post, el caso es que debió de ver un filón en nosotros y esta vez nos pidió dinero para un taxi...no siempre puede ser.

Volvimos muy pronto al hotel, para escribir, relajarnos y aburrirnos bastante...pero a las 18,30h puntual llegó el taxi que rápidamente nos dejó en el aeropuerto. Nos daba pena irnos de Mindelo, poco a poco el viaje iba llegando a su fin.

En el aeropuerto compramos una especie de nuggets de pescado para cenar, que fueron una delicatesen para Éric, ya que se puso las botas...el vuelo normal, con un Éric curioso que no paraba de preguntar para que servía cada cosa que veía y consiguió que le explicáramos unas mil veces la hoja de evacuación...

Disfrutando de la fabulosa playa
Ya en Praia Viviani ni debía acordarse de nuestra llegada, así que tuvimos que esperar un buen rato, llamando hasta que al rato se dieron cuenta de que había alguien allí. Viviani es un tipo encantador y nos llevó a lo que él considera la mejor habitación, la tres. Y la verdad es que tiene razón, pero a esas horas estábamos reventados y solo nos quedaba dormir como troncos.


lunes, 4 de diciembre de 2017

Santander, ¿qué más nos puede pasar?

Cuando en agosto conseguimos una ofertaza de Vueling para ir a Santander por 10€ el trayecto y persona para aprovechar la visita y estar con nuestros amigos Ana y Xermán, nunca nos hubiéramos imaginado que en el calor de la compra de los billetes nos íbamos a quedar helados durante el viaje.

Éric y los trenes
Siempre que vamos de viaje como es lógico vamos con muchas ganas de conocer el lugar, probar la gastronomía, encima en este viaje íbamos a ver a nuestros amigos que hacía mucho que no los veíamos, pero poco antes de ir a Santander Ana nos dijo que les había salido una convocatoria de oposiciones en Sevilla y se tendrían que ir el viernes hacia allí, ya es mala suerte con la cantidad de semanas que tiene el año, pero bueno los veríamos igualmente aunque fuese poco.

Agua y más agua
Cuando se acercaba el día de marchar para hacerlo más emocionante se acercaba un frente de lluvia y frío por el norte y este cambio empezaba desde el día de nuestra llegada hasta el domingo que nos volvíamos, hasta el mal tiempo aprovechó la oferta de vueling, ¡qué éxito tienen!

¡VAMOS PARA ALLÁ!

El miércoles 29 de Noviembre salimos con nuestras maletas rodantes, nuestro primer viaje en avión con maletas y sin facturar los tres, Elena no iba muy convencida cuando se lo planteé, pero lo conseguí. Fuimos en metro hasta la Terminal 1, esta primera etapa a Éric le encantó, qué puede haber mejor que ir en tren y encima la línea que va al aeropuerto es sin conductor por lo que fue todo el trayecto en la parte delantera.

Paseando por la ciudad
La tarjeta de embarque la sacamos en el aeropuerto, ya que por internet el sistema se empeñaba en cobrarnos los asientos aunque fuese aleatorio y eso que había muchos sitios libres cuando empezamos el trámite una semana antes del vuelo, incluso llamamos a Vueling y nos dijeron que hay un cupo para los gratuitos y que se debían de haber acabado, ¿casualidad?

En fin, en las máquinas de Vueling que hay en la terminal se hace la tarjeta de embarque en un momento, eso si no tienes que facturar equipaje.

Antiguo dique seco
Nos dirijimos al control de seguridad para familias que se encuentra a la izquierda del filtro general, si vas con niños es lo mejor, tiene una escáner paras los líquidos, un pequeño parque para poner al peque mientras cierras el carro, no está abarrotado y es menos estresante la operación, como Éric ya no va en carro es más fácil.

Íbamos muy bien de tiempo así que desayunamos tranquilamente y embarcamos sin problema hacia la tormenta perfecta. Ya aterrizamos con la pista mojada por la reciente lluvia y andando fuimos del avión hasta la pequeña terminal del aeropuerto. Intentamos buscar a alguien del aeropuerto para que nos informase de cómo ir a la empresa de alquiler Goldcar que no está en la terminal, pero no había nadie, así que le preguntamos a un operario que encontramos fuera de una empresa y resulta que hay un servicio que nos lleva hasta allí, de hecho nos estaban esperando.

Empieza la fiesta de la lluvia
Aquí empezó otra fiesta, con la emoción del precio barato del alquiler del coche, no entraba nada, a duras penas las ruedas y algo de coche, a veces parezco nuevo (Quim), por lo que cualquier percance del coche lo íbamos a pagar con creces y encima con la lluvia la probabilidad era más alta, así que tuvimos que contratar un seguro adicional y apenas nos hicieron descuento por la silla de Éric, total que podíamos haber alquilado con una compañía de las que hay en la terminal y hubiera sido lo mismo, ¡qué pardillo!, por lo menos nos dieron un coche mejor, un Golf TDI.

Mejor a cubierto en el Mupac
Santander está muy cerca y en seguida fuimos hasta el lugar de trabajo de Ana para esperarla, para luego aparcar el coche al lado del Palacio de Festivales de Cantabria, un edificio bastante feo y fuimos caminando hacia el restaurante "La Pirula" Elena me hizo volver a por los paraguas y al volver con ellos ¡empezó a granizar!, empezamos bien.

Una vez en el restaurante nos preguntamos por qué no habíamos ido en coche, total entre las 14h y las 16h no se paga la hora azul y encima cuesta 0,75€ la hora, acostumbrados a los precios de locos de Barcelona...

Antiguo oso cavernario
Comimos muy bien, aquí se incorporó la pareja de Ana, Xermán que todavía no conocíamos personalmente. Con el estómago lleno hicimos un intento de visitar el Museo Marítimo del Cantábrico, ya que el día no acompañaba, pero eran las 17h y cerraban a las 18h y pagar 8€ los adultos para entrar no merecía la pena.

Como Ana trabaja en el Museo de Prehistoria y Arqueología (MUPAC) y Xermán ha trabajado también en el, nos propusieron visitarlo y allí que fuimos.

El museo está muy bien ambientado
La exposición permanente se trasladó a este edificio en el 2013 y es impresionante por la calidad de las piezas de arte prehistórico como la exposición en si y si le añades ir acompañado de dos expertos que han trabajado en el museo ya no se puede pedir más. Pronto haremos un post sobre el museo.

Después de este viaje en el tiempo y ya de vuelta al presente, decidimos retirarnos deseando que el día siguiente nos de una tregua para poder descubrir la ciudad. Pero si algo tiene que salir mal, saldrá, ya veréis.




lunes, 27 de noviembre de 2017

Los bosques encantados existen.

¡Brujería! ¡Herejes! Seguro que pensaréis eso, pero podemos afirmar que los bosques encantados existen, ¿por qué lo sabemos? porque hemos estado en uno, si no cómo podríamos sostener tal afirmación…
Muy cerca de la Parroquia de Sant Andreu de Gurb al lado de Vic existe un bosque en el que podréis hacer un recorrido con los niños que les fascinará.

Entrada al bosque
Durante el paseo iremos encontrando diferentes esculturas talladas en madera, lo divertido es ir descubriéndolas a medida que vamos avanzando.

La zona de Picnic también invita a quedarse
Podréis ver Gnomos, animales, setas, ¡incluso un dragón! Hay algunos árboles que tienen su nombre en un cartel a su lado para que los peques vayan conociendo las diferentes especies.

¡Un dragón de Comodo!
Algunos los encontraréis por el camino, otros están un poco más escondidos, así que estar atentos para no perderos ninguno. Hay una pequeña zona de picnic con un par de mesas.

A parte de las figuras, el paseo es muy bonito
Todo el recorrido transcurre entre árboles, nosotros fuimos en julio, también tuvimos suerte y estaba nublado por lo que no pasamos mucho calor.

Hay muchos seres curiosos...
Éric disfrutó descubriendo todos los personajes, animales y objetos que hay por el bosque, la ruta no es muy larga ya que en una hora lo vimos todo, contando paradas y fotos, así que no os cansaréis nada.

Algunos son más grandes que nosotros

Por lo tanto queda demostrado que los bosques encantados existen, solo falta que lo comprobéis vosotros mismos y seguro que nos daréis la razón.

Seguro que volveremos
Ya que el día no acompañaba mucho, nos acercamos a Vic para tomar algo ya que está muy cerca. Se puede aprovechar para visitar la ciudad o buscar rutas por la zona para completar el día. 

Os dejamos la ubicación del Bosque:



martes, 21 de noviembre de 2017

Porto Novo en Santo Antao, un día perdido

Después de un sueño reparador tocaba abandonar esta preciosa zona, desayunamos en la terraza con la espectacular vista de las montañas que nos rodean y después de pagar la estancia  el dueño del alojamiento nos seguía poniendo los dientes largos diciéndonos que teníamos que ver los cráteres que hay subiendo por Corda, el problema es que el transporte hasta allí no es fácil y ya intuimos que nos dejaremos una pasta, nos da pena no poder visitarlo pero por desgracia no podemos ir a todas partes.

Corriendo al alojamiento de Paul
Abandonamos Aldeia Jerome para ir a buscar un aluguer, en seguida vemos uno pero nos lo vende como taxi por lo que nos pide los famosos 1000 escudos para ir a Porto Novo, intentamos negociar que queremos esperar a que se llene uno para que nos salga más económico y el conductor dice que lo tenemos claro, que a esa hora no lo vamos a conseguir, una mujer que conocemos muy simpática también intenta echarnos una mano, pero lo único que conseguimos es enfadar al tipo y que este hable con otro conductor explicándole la historia por lo que nuestras posibilidades de ir con más gente se reducen ya que se unen en nuestra contra.

Los famosos caballos de Éric
Yo (Quim) me cabreo con la situación, me revienta que me tomen el pelo, pero después de un tira y afloja aparece una pareja francesa a los que les han dicho lo mismo que a nosotros por ir al mismo destino y viendo que no vamos a conseguir nada subimos a regañadientes, por lo menos los franceses son simpáticos y vamos hablando con ellos.

Playa en Porto Novo
No tardamos mucho en llegar a Porto Novo, es domingo y no hay actividad, ninguna, nula, inexistente, solo nos cruzamos con algunos lugareños y el hostal está un poco a las afueras del pueblo, era el más barato que pudimos conseguir (Yria Residencial), la persona que nos atiende es muy maja pero ya nos avisa que el calentador del agua no va muy fino y la presión del agua tampoco.
Le decimos que nos gustaría ir a la playa y ella nos dice que hay una a 3 kilómetros que es muy bonita “ “ y que llamará a un taxista que nos cobrará 150 escudos por trayecto, nos parece un buen plan y accedemos, queda con él que nos vendrá a buscar a las 17h.

Iglesia del Nazareno
Hacemos una aproximación al pueblo, nos cruzamos con poca gente y solo encontramos un lugar donde comer que no está mal junto al puerto, ante tal panorama volvemos a nuestra habitación y Éric se duerme en tiempo record, cuando llega el taxista sigue dormido, así que salimos con él en brazos y ponemos rumbo a la playa aunque el tiempo está empeorando seguimos con el plan establecido.

Playa de los Curraletes
Cuando llegamos a nuestro destino ya está empezando a llover un poco y para rematar el taxista nos dice que le tenemos que pagar 1000 escudos ida y vuelta, ante nuestro asombro le decimos que está flipando y que nos dijeron que eran 150, el dice que es fuera de la ciudad y que son 1000, la cagada ha sido nuestra por no haberle preguntado antes de salir, así que después de decirle @#*& y quedarnos con cara de tontos, solo podemos volver con él, ya que no hay otra posibilidad y además pagar otra vez por volver, nos damos cuenta que hemos metido la pata hasta los hombros.

El caballo que pasó a galope por nuestro lado
Hay mucha actividad, pero la gente está recogiendo por culpa de la lluvia, damos un pequeño paseo y vemos algún nido de tortuga protegido con cintas, también hay unos chicos con un caballo joven en la orilla que no sabemos porqué, se pone nervioso y a duras penas me da tiempo de avisar a Elena que está con Éric cuando pasa a galope muy cerca de ellos, por suerte no ha pasado nada, los chicos se disculpan mientras les sonreímos nerviosos por lo que podía haber pasado.

Éric desde el barco antes de zarpar
Lloviendo volvemos a subir a nuestro timador que nos devuelve al pueblo y donde cenamos en el mismo lugar en el que comimos ya que no hay otra opción, la verdad es que la hemos perdido el día durmiendo en Porto Novo y el dinero, si podéis evitar hacer noche aquí mejor.

Volvemos a la casa donde estamos solos y nos lavamos los pies los tres juntos en la ducha, ya que ducharnos enteros es imposible con la presión que hay y sin agua caliente, ¡qué desastre!
Por la mañana le comentamos a la mujer lo que nos pasó con el taxista y flipó con lo que le contamos, pero la pasta ya la hemos perdido, le preguntamos que si el taxista que venía a buscarnos para ir al ferry iba a ser el mismo, porque ya se podía ir olvidando. Ella preparó un super desayuno y a las 8:20 vino el taxista para llevarnos al puerto.
Porto Novo desde el barco
Ya en el barco que va hasta los topes nos alejamos de Santo Antao rumbo a Mindelo con varias sensaciones, una muy buena por los paisajes de esta magnífica isla enturbiados por el día perdido en Porto Novo, pero bueno de todo se aprende.